Crisis

«El futuro de nuestra sociedad occidental nos depara un mal histórico que quizá no sea ya la injusticia sino la despersonalización y la aparición de un tipo humano masificado, mecánico y uniforme para toda la tierra, en el que naufrague la creatividad y libertad de opción. Sin embargo habrá una élite más madura y reflexiva, una segunda educación que conducirá al superhombre, no ya en el sentido nietzscheano, sino en el del humanismo clásico, con una mayor coherencia de procesos mentales emocionales e instintivos»...

¿Cuantas veces hemos deseado vivir la vida a través de los otros  poniendo en jaque nuestra autoestima, como si nosotros no tuviéramos una propia llena de experiencias personales que merecieran la pena ser vividas y acabamos  cotilleando y criticando al otro? Cuando esto sucede forma esporádica en un contexto social, lo podemos considerar bueno o malo, pero en ningún caso es mas que un simple comportamiento social, el problema viene cuando se cruza ese limite y esas comparaciones se vuelven recurrentes y obsesivas, en ese caso el apoyo de un psicólogo se hace necesario. Pero yo me voy a quedar en un estado anterior, cuando esas comparaciones son como una leve música de fondo que nos acompaña, y como transformarlas de fermento para una baja autoestima, a aliciente para mejorar nuestras vidas. Cuando las vidas de los que nos rodean o simplemente de los "amigos" de Facebook, son el reflejo dónde buscamos nuestras carencia, debilidades y frustraciones hay algo que no funciona. En esta sociedad hipermediática dónde lo privado ha dejado de tener ese carácter, y no hablo de la vulnerabilidad de los datos personales, si no a los que voluntaria y conscientemente compartimos en las redes sociales, han transformado la existencia de todo quisqui en un edén maravilloso, lleno de acontecimientos felices y grandes sonrisas. Buscar en esos lugares un reflejo donde mirarse resulta un viaje garantizado hacia la frustración, porque por lo general, esa manera de buscar no es mas que un acto masoquista,  que termina culpando al otro por...

Todos hemos pasado por momentos en los que, muchas veces para nuestro propio asombro, dejamos de tener interés por aquello que nos estimuló durante mucho tiempo, incluso, toda nuestra vida y queremos un cambio. Una necesidad de cambio que nace en nosotros mismos y no viene impuesta por factores externos como la jubilación, una separación…etc. El trabajo por el que tanto luchamos y creímos deja de motivarnos; en el negocio en el que invertimos todo nuestro tiempo y energía descubrimos que ya no queremos ni darle ese tiempo ni esa energía. De pronto nace en nosotros una necesidad de cambiar nuestros hábitos, nuestras creencias, nuestra forma de vida, porque una necesidad apremiante de “nuevo”  se instala en nuestra rutina, y es en este momento cuando las grandes preguntas y la incertidumbre aparecen en nuestra cabeza ¿Sigo viendo la vida pasar, o me lanzo a lo desconocido? Es decir, sigo en mi pequeña zona de confort, conocida y amable, que aunque no me satisfaga ni cumpla ya mis expectativas, es un territorio conquistado y manejable, o por el contrario me lanzo a una aventura que, dependiendo la edad, la situación personal y económica, el aburrimiento acumulado o la falta de motivación, tendrá unas consecuencias u otras, pero en todo caso, casi siempre implicará rupturas, dolor y en definitiva una crisis en lo que nos rodea y en nosotros mismos. Esa necesidad de cambio, de viaje hacia lo desconocido, suele suceder entre los 40 y 50 años. En esta etapa de la vida, en la...

La zona de confort es el espacio emocional en donde nos sentimos cómodos. No hay nada que temer, está todo controlado, es conocido, amable, fácil, pero quedarnos ahí  muchas veces no es tan cómodo como podría parecer y es necesario salir para crecer. En la zona de confort no se puede evolucionar emocionalmente pues no ha novedad, dificultad, adaptación y sobre todo lo que no hay es creatividad....

Muchas de las personas que nos consultan para hacer coaching profesional se sienten con ansiedad e inseguridad ante las dudas que les asaltan sobre qué camino tomar respecto a su futuro laboral. La mayor parte de ellos se encuentran en una situación de estrés como consecuencia del miedo a equivocarse y en el comienzo del proceso de coaching les asaltan preguntas como :¿realmente es esto a lo que me quiero dedicar toda mi vida?, ¿y si después descubro que no valgo para este trabajo?, ¿tendrá salidas profesionales?…...

Hoy hablamos de las relaciones de pareja, las crisis y los reajustes típicos que tienen que hacer las parejas a lo largo de los años. Normalmente cuando dos personas se conocen y se enamoran hay una etapa de cortejo en la que ambos ven lo mejor del otro y los defectos quedan más bien disipados. En esta etapa suelen estar muy presentes la ilusión y la pasión por el otro y por la relación que comienza. Una vez que pasa esta etapa, normalmente la relación se asienta, lo que da lugar a un amor compartido y consolidado, con experiencias comunes. Suele ocurrir en este momento un hecho clave que es el de la convivencia. La pareja ya no sólo queda en sus momentos de ocio sino que deben enfrentarse a vivir juntos, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Aquí aparecen muchas de las primeras crisis de pareja, ya que la pareja debe reajustarse para vivir en armonía. Es común que pesen más que antes los "defectos" del otro, ya que se hacen más patentes las diferencias entre los dos integrantes de la pareja y la rutina puede apagar el romanticismo. Para poder superar esta primera crisis es importante compartir qué cosas molestan del otro y establecer acuerdos sobre tareas cotidianas que deben abordarse en el día a día. Además, es importante esforzarse para seguir sorprendiendo al otro y continuar expresándole amor, en lugar de acomodarse y dar por supuesto que conoce dichos sentimientos y que ya no necesita que se...

En los últimos años he podido comprobar cómo aumentaba el número de personas que solicitaban terapia por estrés laboral y también por síntomas de depresión y ansiedad (asociados en muchos casos al síndrome de burnout). En España siempre ha habido un déficit de organizaciones que cuiden de sus empleados y que se esmeren por tener en consideración la compatibilización de la vida familiar y laboral. En los últimos años, con la crisis económica, se ha acentuado aún más este déficit y se ha aumentado la presión sobre los trabajadores (incluídos los autónomos). Cada vez son más las personas que no se atreven a coger una baja por miedo a que esto perjudique su imagen en la empresa y que sufren de problemas psicológicos derivados de la incetidumbre que genera el actual mercado laboral....