Psicólogo Madrid

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Un día más quiero compartir con vosotros una técnica para que podáis relajaros en vuestros día a día y para que podáis alejar vuestras preocupaciones. Gracias a la relajación podemos combatir el estrés y la ansiedad que están presentes en nuestras vidas, así como podemos mejorar nuestro estado de ánimo. Además, con la relajación ayudamos a que nuestro cuerpo se libere de tensiones y sobrecargas, por lo que también sentimos un beneficio a nivel fisiológico....

En mi consulta de psicóloga en Madrid me encuentro a menudo con personas que tienen una baja autoestima, a las que les cuesta poner límites a los demás y hacer valer sus derechos. Como su nombre indica, la autoestima se relaciona con lo que nos “estimamos” a nosotros mismos, es decir, con lo que nos queremos a nosotros mismos (aún cuando no seamos perfectos). Por ello es importante que para cultivar una buena autoestima  desarrollemos nuestra asertividad y que hagamos prevalecer en nuestro día a día nuestros derechos personales, que nos ayudan a tratarnos con respeto y a promover nuestras necesidades....

La investigación realizada por el equipo de la psicóloga Marsha Richins (Universidad de Misuri) y de Lan Chaplin (Universidad de Illinois), pone de relieve que los niños que son premiados o castigados con incentivos materiales tienen mayor probabilidad de terminar siendo adultos materialistas. El objetivo del estudio era medir los efectos que provoca en el niño la "educación materialista", en la que los padres utilizan los regalos para expresar su amor o para premiar la buena conducta del niño. Las madres y padres que actúan según la llamada "calidez parental" -es decir progenitores que enseñan a sus hijos a conseguir las cosas que quieren a través de la buena conducta y el premio- pueden estar contribuyendo a que sus hijos se terminen convirtiendo en adultos materialistas, para los  que las posesiones  son una señal de éxito. Curiosamente, los regalos no hacen que estos niños sean más propensos a pensar que las cosas materiales les harán felices, sino que simplemente aprenden a juzgarse a sí mismos y a los otros en función de las posesiones. Las educación en el "premio" pueden hacer creer al niño que el camino para conseguir sus metas conlleva indefectiblemente una recompensa, en vez de enseñar que es el propio camino, y no la recompensa, lo que realmente ofrece la verdadera satisfacción personal. El apego material se extiende también al castigo, ya que se ha demostrado que cuando los padres utilizan como estrategia educativa alejar los juguetes de los niños cuando hacen algo malo, a la larga puede generar adultos inseguros. Entonces… ¿Ser...

Aunque parezca una contradicción que en una misma frase puedan coexistir dos palabras como "miedo" y "felicidad", lo cierto es que me encuentro en mi consulta de psicología con cierta frecuencia a personas que sin saberlo tienen miedo a ser felices. Normalmente son personas que viven angustiadas por posibles situaciones de futuro que pueden ir mal y que cuando en un momento de su vida parece irles bien, viven con el temor -y casi con la certeza- de que en breve algo malo les pueda suceder. Es decir, que o bien viven proyectadas en un futuro catastrófico o bien viven en una calma tensa a la espera de que "venga algo malo". Cuando me comentan el tipo de pensamientos que tienen y la ansiedad, el estrés y la depresión que les invade, siempre les pregunto si creen que se merecen ser felices. En este punto reflexionan y la mayor parte de los casos tienen que reconocerse que realmente consideran que no valen lo suficiente como para merecer ser felices. Ahí es donde se ponen al descubierto la baja autoestima, la inseguridad y la culpabilidad que les acompaña. [embed]https://www.flickr.com/photos/eliasroviello/12821689655[/embed] Porque si no nos apreciamos a nosotros mismos difícilmente podemos creernos merecedores de tener una vida feliz, difícilmente nos enfocaremos hacia esa vida y difícilmente nos rodearemos de personas que nos hagan felices. Por lo contrario, lo más probable es que no podamos disfrutar de los momentos buenos que nos brinde la vida porque estaremos demasiado ocupados preocupándonos por un futuro negativo que quizás nunca llegue. Pensando...

En los últimos años he podido comprobar cómo aumentaba el número de personas que solicitaban terapia por estrés laboral y también por síntomas de depresión y ansiedad (asociados en muchos casos al síndrome de burnout). En España siempre ha habido un déficit de organizaciones que cuiden de sus empleados y que se esmeren por tener en consideración la compatibilización de la vida familiar y laboral. En los últimos años, con la crisis económica, se ha acentuado aún más este déficit y se ha aumentado la presión sobre los trabajadores (incluídos los autónomos). Cada vez son más las personas que no se atreven a coger una baja por miedo a que esto perjudique su imagen en la empresa y que sufren de problemas psicológicos derivados de la incetidumbre que genera el actual mercado laboral....