Author: Andrea Navarrete

El otro día hablando con una de las personas que atiendo en mi consulta de psicología en Madrid me dí cuenta de que el concepto de asertividad puede ser complicado de entender. Por eso hoy quiero hablar sobre qué es y qué no es la asertividad. Empecemos hablando sobre los tres grandes estilos de comunicación; pasivo, agresivo y asertivo: ESTILO COMUNICATIVO PASIVO: Es aquel en el que la persona no expresa su opinión, sus pensamientos, sus sentimientos o sus necesidades, por lo que tiende a adaptarse a lo que propone y quiere el otro. Un ejemplo de ello sería un par de amigos que quedan para ir al cine, uno de ellos propone una película que no le apetece al otro, pero el otro amigo no es capaz de decirle que no quiere verla por lo que finalmente compran entradas para dicha película....

Oliver Sacks, Catedrático de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, y autor de numerosos libros, entre ellos Despertares (en el que se basó la película homónima) y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. El escrito, 'De mi propia vida', es un relato personal, vital y conmovedor, escrito desde la anticipación de su propia muerte, debido a un cáncer en estado terminal:  

De mi propia vida

En el tiempo que me queda, tendré que arreglar mis cuentas con el mundo

Hace un mes me encontraba bien de salud, incluso francamente bien. A mis 81 años, seguía nadando un kilómetro y medio cada día. Pero mi suerte tenía un límite: poco después me enteré de que tengo metástasis múltiples en el hígado. Hace nueve años me descubrieron en el ojo un tumor poco frecuente, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el tratamiento de láser a los que me sometí para eliminarlo acabaron por dejarme ciego de ese ojo, es muy raro que ese tipo de tumor se reproduzca. Pues bien, yo pertenezco al desafortunado 2%. Doy gracias por haber disfrutado de nueve años de buena salud y productividad desde el diagnóstico inicial, pero ha llegado el momento de enfrentarme de cerca a la muerte. Las metástasis ocupan un tercio de mi hígado, y, aunque se puede retrasar su avance, son un tipo de cáncer que no puede detenerse. De modo que debo decidir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivirlos de la manera más rica, intensa y productiva que pueda. Me sirven de estímulo las palabras de uno de mis filósofos favoritos, David Hume, que, al saber que estaba mortalmente enfermo, a los 65 años, escribió una breve autobiografía, en un solo día de abril de 1776. La tituló De mi propia vida.

En más de una ocasión me he encontrado en mi consulta de psicóloga personas adultas que me comentan que se sienten inseguras consigo mismas, que afrontan los problemas con ansiedad, y que sienten que tienen una baja autoestima. Entre estas personas me he encontrado con unas cuantas que cuando nos hemos puesto hablar sobre su familia me describían a sus padres como sobreprotectores. Esto es, padres que han tendido a resolverles ciertas situaciones para que ellos no tuvieran que aforntarlas o que preocuparse por nada, padres que se mostraban temerosos a la hora de permitirles salir con amigos en la adolescencia por los posibles peligros que se pudieran encontrar en la calle, e incluso, padres a los que les ha costado aceptar que sus hijos se encontraban en una edad idónea para independizarse....

En estos días es muy común que podamos sentirnos con estrés o con ansiedad en algún momento. Aprovechar para dedicar un tiempo a la relajación puede ayudarnos para desconectar, para salir de nuestro estado de ansiedad o de estrés y, sobretodo, para coger fuerzas para seguir adelante en el día a día. Una de las herramientas de relajación más eficaces a la que podemos echar mano es la visualización. Dejarnos llevar mientras que elaboramos una imagen relajante en la cabeza tan sólo nos lleva unos minutos y puede marcar la diferencia a la hora de afrontar la vida con mayor relajación. Os animo a que todos lo intentéis y aprovecho para detallaros una imagen que creo os puede ser útil para alcanzar un buen estado de relajación:...

Hoy hablamos de las relaciones de pareja, las crisis y los reajustes típicos que tienen que hacer las parejas a lo largo de los años. Normalmente cuando dos personas se conocen y se enamoran hay una etapa de cortejo en la que ambos ven lo mejor del otro y los defectos quedan más bien disipados. En esta etapa suelen estar muy presentes la ilusión y la pasión por el otro y por la relación que comienza. Una vez que pasa esta etapa, normalmente la relación se asienta, lo que da lugar a un amor compartido y consolidado, con experiencias comunes. Suele ocurrir en este momento un hecho clave que es el de la convivencia. La pareja ya no sólo queda en sus momentos de ocio sino que deben enfrentarse a vivir juntos, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Aquí aparecen muchas de las primeras crisis de pareja, ya que la pareja debe reajustarse para vivir en armonía. Es común que pesen más que antes los "defectos" del otro, ya que se hacen más patentes las diferencias entre los dos integrantes de la pareja y la rutina puede apagar el romanticismo. Para poder superar esta primera crisis es importante compartir qué cosas molestan del otro y establecer acuerdos sobre tareas cotidianas que deben abordarse en el día a día. Además, es importante esforzarse para seguir sorprendiendo al otro y continuar expresándole amor, en lugar de acomodarse y dar por supuesto que conoce dichos sentimientos y que ya no necesita que se...

Aunque parezca una contradicción que en una misma frase puedan coexistir dos palabras como "miedo" y "felicidad", lo cierto es que me encuentro en mi consulta de psicología con cierta frecuencia a personas que sin saberlo tienen miedo a ser felices. Normalmente son personas que viven angustiadas por posibles situaciones de futuro que pueden ir mal y que cuando en un momento de su vida parece irles bien, viven con el temor -y casi con la certeza- de que en breve algo malo les pueda suceder. Es decir, que o bien viven proyectadas en un futuro catastrófico o bien viven en una calma tensa a la espera de que "venga algo malo". Cuando me comentan el tipo de pensamientos que tienen y la ansiedad, el estrés y la depresión que les invade, siempre les pregunto si creen que se merecen ser felices. En este punto reflexionan y la mayor parte de los casos tienen que reconocerse que realmente consideran que no valen lo suficiente como para merecer ser felices. Ahí es donde se ponen al descubierto la baja autoestima, la inseguridad y la culpabilidad que les acompaña. [embed]https://www.flickr.com/photos/eliasroviello/12821689655[/embed] Porque si no nos apreciamos a nosotros mismos difícilmente podemos creernos merecedores de tener una vida feliz, difícilmente nos enfocaremos hacia esa vida y difícilmente nos rodearemos de personas que nos hagan felices. Por lo contrario, lo más probable es que no podamos disfrutar de los momentos buenos que nos brinde la vida porque estaremos demasiado ocupados preocupándonos por un futuro negativo que quizás nunca llegue. Pensando...