Música heavy para combatir la ira, ¡funciona!
Ya ninguna madre tendrá excusa para pedirle a su hijo que baje el volumen de su música heavy porque resulta que un estudio científico ha descubierto que estilos musicales como el heavy, el hardcore o el punk tienen un efecto calmante para la ira. La Universidad de Queensland ha publicado un artículo en cuyas conclusiones se echan abajo las teorías que afirman que la música llamada “extrema” induce a conductas violentas y agresivas. Y más allá de eso, concluye que el efecto de este tipo de música puede asimilarse al de un abrazo, ya que la persona que la escucha puede ver cómo se reducen sus niveles de estrés y hostilidad. Básicamente el estudio viene a decir que “unos señores psicólogos con bata blanca” han descubierto lo que muchos fans de este tipo de música sabían desde hace mucho tiempo: escuchar canciones de estos estilos musicales permite desfogar -de manera simbólica- la ira que a veces podemos sentir y ayuda a regular las emociones. En el estudio han participado 39 seguidores de dichos estilos musicales, de entre 18 y 34 años. A los participantes se les han inducido estados de ira hablando de temas que les provocasen malestar, como el trabajo o el dinero. Después se les ha pedido que escuchen 10 minutos de música heavy, hardcore, punk o screamo; para finalmente pedirles que permanecieran 10 minutos en silencio. El análisis de los resultados permite comprobar que los niveles de hostilidad y estrés de los participantes descienden tras escuchar la música. Si bien...
Miguel Brieva[/caption]
-¿No sabemos aprovechar todas esas oportunidades como algo favorable para nuestro bienestar?
Un conductor semidormido no es mejor que uno borracho, según los neurólogos. Si los accidentes causados por quedarse dormido al volante son comunes, en el caso de los pilotos, médicos de emergencias y otros profesionales que deben estar despiertos muchas horas, también existe un riesgo elevado de accidente o de negligencia.
Estar despierto cuando el organismo quiere dormir perjudica el metabolismo, lo que a su vez afecta a la resistencia a la insulina y de diabetes tipo 2. Además, la falta de sueño provoca un desequilibrio hormonal que aumenta el apetito y disminuye el control de los impulsos, combinación que conduce directamente al aumento de peso u obesidad.
La falta de sueño también amenaza al sistema inmunológico y a la defensa natural del cuerpo contra los microorganismos. La revista 'Psychosomatic Medicine' recoge un experimento con 19 personas que se vacunaron contra la hepatitis A a los que se sometió a diferentes horarios de sueño. Diez durmieron por espacio de 8 horas y el resto no durmió en absoluto. Al cabo de 4 semanas los primeros presentaban casi el doble de anticuerpos de hepatitis A. "El sueño debe ser considerado como un factor fundamental en el éxito de la vacunación", escriben los investigadores.
Estudios realizados en 2013 demostraron que un sueño anómalo afecta negativamente a la actividad genética. Un experimento demostró que pasar una semana durmiendo menos de 6 horas cada noche deriva en un comportamiento anormal de 700 genes, algunos de los cuales participan en el control de reacciones inmunes y de estrés.
Al borde del abismo.