La endometriosis es conocida como la enfermedad del silencio, a pesar de que la sufren más de 170 millones de mujeres en el mundo. Las que han decidido ponerse delante de la cámara en este documental cuentan la historia común de sus vidas, ligada a la enfermedad, al sufrimiento y a la incomprensión (y añadiríamos, en estos tiempos de recortes, a la indefensión y desatención médica). Una enfermedad desconocida durante décadas, invalidante como pocas, crónica y con unas devastadoras consecuencias en la fertilidad y vida de la mujer. El desconocimiento clínico y la escasez de recursos dirigidos a la investigación sobre las causas y el tratamiento no han sido prioritarios, a pesar de que el número de afectadas crece considerablemente. Sin duda una causa que debería unir a muchas mujeres y por algunas de las posibles causas, una cuestión de salud pública. El estilo de vida moderno, la vida en las metrópolis, el estrés y la ansiedad, el descenso de la natalidad o la contaminación ambiental que ha inundado de estrógenos casi todo son algunas de las causas que se barajan tras ésta incomprendida y desconocida dolencia...
Entre las muchas consecuencias que la crisis perpetua en que parecemos vivir, está teniendo en el mercado laboral, está el aumento de dos fenómenos opuestos, el burnouty el boreout. Por un lado, cada vez hay más gente que tiene que hacer el trabajo de dos o tres personas, a medida que las empresas despiden trabajadores que no sustituyen. Y por otro, la actividad de muchas compañías ha caído en picado, lo que implica que hay puestos de trabajo que, aunque no se han hecho redundantes (aún), se han quedado vacíos de contenido. El resultado es que los primeros están bajo lo que se denomina el "síndrome del quemado" (sufren de burnout), y pueden estar deprimidos, ansiosos, desmotivados, etc, y los segundos, aburridos (boreout), y por motivos diferentes también sufren problemas de depresión, ansiedad, autoestima, etc. Entre algunos de nuestros conocidos, seguro que podemos identificar de los dos casos. Curiosamente, las profesiones sanitarias, donde por otro lado, ha habido muchos recortes y la saturación es casi la norma, es el motivo de baja laboral más frecuente, si bien una característica de quien está quemado, es que tarda en darse cuenta de su situación. Hay una gran variedad de síntomas que pueden experimentarse bajo estos síndromes, si bien con diferencias individuales de intensidad. Síntomas físicos Con frecuencia, los síntomas físicos del estrés y el burn out son los primeros en aparecer. Incluyen fatiga crónica; cefaleas y migraña; alteraciones gastrointestinales, como dolor abdominal, colon irritable y úlcera duodenal; dolores musculares; alteraciones respiratorias; alteraciones del sueño; alteraciones dermatológicas; alteraciones menstruales y disfunciones...
El mindfulness* puede derse como atención y conciencia plena, como presencia atenta y reflexiva a lo que sucede en el momento actual. Pretende que la persona se centre en el momento presente de un modo activo, procurando no interferir ni valorar lo que se siente o se percibe en cada momento. Como procedimiento terapéutico busca, ante todo, que los aspectos emocionales y cualesquiera otros procesos de carácter no verbal, sean aceptados y vividos en su propia condición, sin ser evitados o intentar controlarlos.
El control sobre sucesos incontrolables, sujetos a procesamiento automático, requiere de la mera experimentación y exposición natural con la menor interferencia posible. Aunque el mindfulness ha adquirido una cierta notoriedad, sobre todo en USA, de mano de los valores orientales, refiere a algunos aspectos ya conocidos en psicología: la exposición y la autorregulación basadas en las técnicas de biofeedback o en el uso de la hipnosis, donde hay un dejar que los fenómenos perceptivos y sensoriales se muestren como ellos son. Su principal utilidad, más allá de las técnicas concretas que ofrezca, tal vez sea el contrastar con una psicología que propugna el control, el bienestar, la eliminación del estrés, la ansiedad, etc., mediante procedimientos que, a falta de esa experimentación natural, pueden contribuir a perpetuarlos.
(...)Mindfulness es un término que no tiene una palabra correspondiente en castellano. Puede entenderse como atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva. Los términos atención, conciencia y referencia al momento concreto están incluidos de lleno en su significado.
Viene a plantear, por tanto, un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y reflexiva. Una opción por vivir lo que acontece en el momento actual, el aquí y el ahora, frente al vivir en la irrealidad, el soñar despierto.
La presencia de mercurio en el organismo de las mujeres españolas es más de seis veces superior a la media de 17 países europeos. Es una de las conclusiones del proyecto Democophes, que ha estudiado la exposición a cinco contaminantes ambientales en mujeres y niños: mercurio, cadmio, cotinina, ftalatos y bisfenol A. (via) El País El mercurio es un neurotóxico que afecta al desarrollo infantil. En un estudio de 2010 en el que se analizaban "ingredientes farmacéuticos activos" en el agua de beber se encontró que los más frecuentes y consistentes eran: ibuprofeno, un antiinflamatorio triclosán, un potente fungicida carbamazepina, un psicofármaco regulador del estado del ánimo y anticonvulsivante. fenazona, otro antiinflamatorio ácido clofíbrico, un herbicida paracetamol, otro analgésico antiinflamatorio (via) acs.org Aunque estas sustancias no preocupaban anteriormente tanto como otras sustancias persistentes (que aunque dejemos de usarlas, seguirán un tiempo presentes) como los PCBs, lo cierto es que la continuidad del uso humano hace que estén permanentemente presentes en el ambiente, lo que las hace "pseudo-persistentes", y para muchos un problema emergente en salud. ...
El desarrollo científico y tecnológico permite responder antes y con más potencia a más variados problemas, y por mayor número de diferentes profesionales de salud. Basta pensar en las vacunas, la anestesia, la asepsia, los antibióticos, la TAC (tomografía axial computarizada), las distintas formas de presentación de la morfina, la terapia psicológica breve y otros mil conocimientos y aplicaciones que hoy hacen posible intervenir con más efectividad y precisión. Esta capacidad de modificar el curso del enfermar se acompaña, como es lógico, de una mayor necesidad de "afinar", de adecuar la respuesta a las necesidades, para ofrecer lo mejor a cada paciente (y al tiempo evitar daños innecesarios) según sus expectativas y problemas.
Al "afinar" la respuesta no hacemos más que cumplir con el viejo y básico fundamento de la Medicina, el primum non nocere (en su versión actual, prevención cuaternaria, conjunto de actividades que pretenden evitar o paliar los daños causados por la actividad del sistema sanitario).
Lo fundamental, respecto a la clínica, es la personalización de la respuesta médica, pues cada paciente es ciertamente único, y es verdadero aquello de que "no existen enfermedades sino enfermos". En la búsqueda de esa personalización ofrecemos una Medicina Armónica, en el sentido de equilibrada en su componente científico y humano, y ajustada en su respuesta global a las necesidades del paciente como persona.En lo que respecta al conocimiento científico, lo importante es valorar ventajas e inconvenientes de las alternativas posibles (eficacia), y elegir las más adecuadas al paciente y a su situación, las que causen menos daño (efectividad), sin olvidar siempre el punto de vista de la sociedad (eficiencia). Se trata, pues, de ejercer con moderación, sin hacer daño (o el mínimo posible, en cumplimiento del primum non nocere) y con sentido común. Es decir, el objetivo es ofrecer una atención clínica clemente (moderada), segura (decente, con prevención cuaternaria) y sensata (sentido común). En conjunto, se trata de ejercer una Medicina Armónica, que dé respuesta a las necesidades de los pacientes con lo mejor del conocimiento científico, técnico, y de relaciones humanas.