La música clásica tiene un enorme poder trasnformador y motivador. Os dejamos una interesante charla de motivación, un momento para escuchar y aprender algo sobre música clásica, no desde la teoría: experimentándola y dejándola entrar dentro de nosotros, hacia las emociones, para dejar que desde ahí, emerja nuestra fuerza. https://www.youtube.com/watch?v=d-7GrKiVVfc Benjamin Zender, con los “ojos brillantes”, es un ejemplo de transmisión de una pasión, en su caso, la música. Y a ti, ¿qué te apasiona?, quizá aún no lo hayas encontrado o no lo hayas detectado, pero ese motor está ahí. A veces pararnos y permitirnos sentir nos da muchas pistas sobre lo que “nos pone los ojos brillantes”....

La palabra crisis en japonés (危機 = kiki) está compuesta por los caracteres 危 = ”peligro” y 機 = ”oportunidad ....

Muy buen artículo en El País de Patricia Ramírez sobre esas personas que nos roban energía, espontaneidad, activan nuestros radares y defensas y nos hacen muchas veces sentirnos mal sin saber por qué.
El origen de la persona vírica puede ser variado: el mal genio, la envidia, la falta de consideración, el egoísmo, la estupidez o la falta de tacto. Lo importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio. El mundo está lleno de personas víricas de diferentes tipologías, unas menos dañinas y otras malévolas que dejan memoria y cicatriz.

[youtube=http://www.youtube.com/v/EAlaRbVMPJA] Nos consultan para dar nuestra opinión de expertos sobre este delicado tema. Todo divorcio supone una readaptación tanto de los adultos como de los hijos a la nueva situación familiar. Cuanto mejor se aborde por parte de los adultos el proceso de divorcio, más probabilidades habrá de que los menores puedan adaptarse con el menor impacto posible. Mantener a los hijos al margen del conflicto de la ex pareja y buscar ayuda profesional si se ve como necesario, son dos de las claves para facilitarles esta adaptación. NOTA: Nadie en Paideia Integrativa está relacionado o ha trabajado profesionalmente con la familia que aparece en el video. ...

La noticia es de noviembre de 2012. Un grupo de científicos en torno al español Francisco Pan-Montojo ha confirmado la relación directa entre la exposición crónica a pesticidas y el Parkinson y la proteína implicada en la progresión de la enfermedad, según un estudio que publica este viernes la revista Scientific Reports. Científicos españoles demuestran la relación entre los pesticidas y el Parkinson Científicos españoles demuestran la relación entre los pesticidas y el Parkinson (via) rtve.es...

El cuidarse uno mismo permite beneficios personales como son el mantener una mejor calidad de vida y la propia salud, a pesar de las constantes adaptaciones que tenemos que ir haciendo. Esto además: Va a repercutir directamente sobre la salud de la persona cuidada. La memoria emocional, la detección del clima del entorno es una capacidad de los seres humanos que se mantiene hasta en casos de deterioro severo. Además nos permitirá prestar ayuda más tiempo. Ya que el desgaste físico y emocional no se producirá al mismo ritmo si nos “cuidamos”....

Existen muchas personas que tienen trastornos de sueño (insomnio, pesadillas, etc) en un momento dado de su vida o de manera crónica. Esto resulta preocupante porque el sueño es una de las necesidades básicas del ser humano y es imprescindible para que nuestro cuerpo y nuestra mente se recuperen y se reparen después del día.

Dentro de los trastornos de sueño que podemos sufrir se incluyen las distintas dificultades relacionadas con el hecho de dormir. Por lo tanto, se incluyen los problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido, para mantener un horario regular de sueño, para permanecer despierto, y conductas anormales durante el sueño que hacen que nos despertemos y que descansemos peor.

Las causas más comunes que nos pueden llevar a que tengamos trastornos de sueño son: que estemos pasando por un momento en el que nos sentimos nerviosos, agobiados, angustiados, inseguros; que nos estemos sintiendo tristes o desanimados; y, por último, que tengamos unos hábitos de vida poco saludables, como por ejemplo que seamos poco regulares en cuanto a las horas a las que nos acostamos y nos levantamos.

Además, entre las causas más comunes también podemos incluir las que están más relacionadas con nuestro cuerpo como: que padezcamos una enfermedad o que tengamos molestias físicas; que estemos consumiendo algunos medicamentos que nos alteren el sueño; que consumamos tabaco, alcohol u otras drogas; o que consumamos cafeína en exceso.

En PAIDEIA somos conscientes de que los trastornos de sueño pueden afectar muy negativamente a nuestra calidad de vida y, en consecuencia, a cómo nos sentimos con nosotros mismos, con los demás y en el trabajo.  Por ello esperamos que nuestras pautas para dormir bien os sean útiles.

Desgraciadamente el fenómeno de que un compañero de colegio trate mal a otro compañero (a nivel psicológico, verbal o físico) está presente en los centros escolares españoles. Hemos observado que cada vez son más las madres y los padres que nos consultan  preocupados porque sus hijos están teniendo este tipo de problemas y por ello hemos querido escribir este artículo para que os sirva de orientación si consideráis que vuestro hijo tiene problemas con algún compañero de colegio:

  • En primer lugar, es probable que si nuestro hijo está teniendo problemas con algún compañero del colegio notemos que le pasa algo pero no sepamos muy bien de qué se trata.

Es común que si está teniendo problemas en el colegio notemos que está más nervioso (incluso que se muestre agresivo con nosotros), más triste, que ha bajado su rendimiento escolar, que tiene problemas de sueño o que tiene problemas físicos debido a su nerviosismo.

También puede ser que se invente excusas para no ir al colegio y que detectemos que durante el fin de semana parece estar mejor pero que el domingo por la tarde-noche empieza a encontrarse peor (porque prevea que al día siguiente va a tener que volver al colegio).

Además, puede que desde el colegio nos digan que notan que nuestro hijo ha empezado a comportarse de manera diferente a como lo hacía antes; por ejemplo puede que nos digan que está teniendo problemas para concentrarse en clase, que tiende a aislarse de sus compañeros, que evita bajar al recreo y prefiere quedarse hablando con algún profesor o ir a la biblioteca, etc.

Seguramente muchos de los padres y madres que leáis este artículo os sentiréis identificados con las preocupaciones que nos han transmitido algunas de las personas que acuden a nuestras consultas, por eso esperamos que esta lectura os sirva como orientación.

Cuando nos encontramos con que nuestros hijos han crecido, y que han pasado de ser niños a ser adolescentes, podemos sentirnos desorientados porque vemos que ha cambiado su manera de comportarse y de relacionarse con nosotros y con su entorno en general.

Por una parte, nos damos cuenta de que nuestros hijos reclaman que se les empiece a tratar como a adultos responsables, pero por otra parte vemos que continúan teniendo algunos comportamientos infantiles.

Es positivo asumir que nuestros hijos crecen y que el paso de la infancia a la adolescencia supone en muchos casos una crisis familiar. Entendiendo la palabra “crisis” como un momento de cambio que supone en el caso de la adolescencia una variación en las relaciones familiares, ya que nuestro papel como padres va cambiando a medida que nuestros hijos van madurando. Por lo tanto no debemos entender la palabra “crisis” como algo obligatoriamente malo, sino como un momento de transición que permite que acompañemos a nuestros hijos en su camino hacia la madurez.

(“ESTAR QUEMADO EN EL TRABAJO”)

 

Actualmente el Burnout es una de las causas más importantes de incapacidad laboral.

El Burnout es un síndrome clínico  que fue descrito en 1974 por el psiquiatra Freudemberg, quien desarrollaba su actividad profesional en una clínica para toxicómanos en Nueva York. Freudemberg observó que al año de trabajar, la mayoría de los voluntarios sufría una progresiva pérdida de energía, hasta llegar al agotamiento, síntomas de ansiedad y de depresión, así como desmotivación en su trabajo y agresividad con los pacientes.

 En las mismas fechas, la psicóloga social Cristina Maslach, estudiando las respuestas emocionales de las personas cuya actividad profesional suponía brindar ayuda a otros, se percató de que muchos de estos profesionales se encontraban afectados por la “sobrecarga emocional” o Síndrome de Burnout (Síndrome de “estar quemado”). Esta autora lo describió como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal” que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas.