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La crisis de la adolescencia

La crisis de la adolescencia

Seguramente muchos de los padres y madres que leáis este artículo os sentiréis identificados con las preocupaciones que nos han transmitido algunas de las personas que acuden a nuestras consultas, por eso esperamos que esta lectura os sirva como orientación.

Cuando nos encontramos con que nuestros hijos han crecido, y que han pasado de ser niños a ser adolescentes, podemos sentirnos desorientados porque vemos que ha cambiado su manera de comportarse y de relacionarse con nosotros y con su entorno en general.

Por una parte, nos damos cuenta de que nuestros hijos reclaman que se les empiece a tratar como a adultos responsables, pero por otra parte vemos que continúan teniendo algunos comportamientos infantiles.

Es positivo asumir que nuestros hijos crecen y que el paso de la infancia a la adolescencia supone en muchos casos una crisis familiar. Entendiendo la palabra “crisis” como un momento de cambio que supone en el caso de la adolescencia una variación en las relaciones familiares, ya que nuestro papel como padres va cambiando a medida que nuestros hijos van madurando. Por lo tanto no debemos entender la palabra “crisis” como algo obligatoriamente malo, sino como un momento de transición que permite que acompañemos a nuestros hijos en su camino hacia la madurez.

Es probable que notemos que nuestros hijos nos reclaman tener su propio espacio de intimidad y de autonomía. Seguramente también notemos que quieren pasar el mayor tiempo posible con su grupo de amigos, a la vez que nos dicen que no desean pasar tanto tiempo con nosotros y puede que les cueste más contarnos las cosas que están viviendo en su vida. También puede que en otros momentos, nuestros hijos se aíslen en su habitación y nos digan que quieren que les dejemos tranquilos.

Es positivo asumir que en el tránsito a la madurez, nuestros hijos necesitan que respetemos que deseen relacionarse más allá de su familia. Y que entendamos que este deseo puede conllevar a que reivindiquen actuar de manera diferente a lo que desde pequeños han vivido en casa e iniciar una búsqueda para encontrarse a sí mismos, es decir, para averiguar cómo son ellos individualmente y genuinamente (como personas únicas en el mundo).

No debemos vivir esta búsqueda como una muestra de rechazo hacia nosotros, padres, sino como una etapa en la vida de nuestros hijos en la que están consolidando su propia personalidad y en la que van siendo cada vez más conscientes de sí mismos.

Además, debemos tener en cuenta que en la adolescencia es muy común que nuestros hijos se sientan inseguros tanto en su manera de ser como en su aspecto físico y que den mucho valor a que los demás (especialmente sus amigos) tengan una buena imagen de ellos. Para ello podemos ayudarles respetando su manera de ser, aunque no siempre coincida con la manera en la que a nosotros idealmente nos gustaría que fueran.

Evidentemente, si sospechamos que nuestros hijos pueden estar teniendo problemas que ponen en riesgo su salud física o psicológica, es positivo ofrecerles la oportunidad de que hablen con nosotros o con algún otro adulto cercano a ellos (en algunos casos puede que les cueste menos sincerarse con otro familiar). También podemos ofrecerles la posibilidad de recurrir a un profesional, ya que puede resultarles más fácil hablar con una persona externa a su entorno.

Además, también es importante establecer una normas de convivencia en las que el RESPETO MUTUO siempre esté presente. Es bueno que nuestros hijos sientan que ellos pueden participar en la negociación de esas normas y sientan que respetamos su opinión, porque de esta manera se sentirán escuchados, que se les toma en cuenta y seguramente asumirán y respetarán las normas sintiendo que son “justas”. Aunque, insistimos, la convivencia con nuestros hijos siempre tiene que estar basada en el respeto mutuo, por lo que hay normas básicas de convivencia que son innegociables.

Por lo tanto, en las relaciones con nuestros hijos adolescentes es deseable que encontremos el equilibrio entre respetar su manera de ser y su necesidad de mayor independencia, con establecer unas normas de convivencia y unos límites que se encuentren siempre dentro del respeto mutuo. Sin olvidar que quizás nuestros hijos pueden estar pasando por problemas para los que quizás necesiten ayuda.

Si deseáis que os orientemos de manera personalizada respecto a temas relacionados con vuestros hijos, os animamos a que solicitéis una cita con nuestro servicio de orientación a padres. Y si estáis preocupados porque creéis que vuestros hijos pueden necesitar ayuda profesional para superar sus dificultades, no dudéis en consultarnos.


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Psicólogos, terapeutas, coaches, psiquiatras, neuropsicólogos y mucho más. Profesionales de diferentes enfoques y orientaciones dedicados a proporcionar a las personas, grupos y organizaciones una red de servicios integrales en Madrid y online.

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