¿Quién no ha sentido alguna vez que no se entiende bien con su pareja? ¿O que nuestra pareja no nos escucha cuando le estamos diciendo algo importante? Nuevamente estas situaciones me llevan a hablar sobre los problemas de comunicación en las parejas. Hoy quiero centrarme en la importancia de elegir el momento apropiado a la hora de hablar con nuestra pareja, tanto para temas positivos como para temas más conflictivos....

La buena comunicación en la pareja es fundamental. Un ejercicio que resulta útil en terapia de pareja y que incide mucho en mejorar vuestra vida diaria es el siguiente: Empecemos por el principio, ¿qué son los mensajes Yo? Son un tipo de mensaje que nos ayuda a expresar cómo nos sentimos ante algo que hace nuestra pareja y qué nos gustaría que cambiara respecto a esa situación. Nos ayudan a podernos expresar con claridad, en lugar de dar por supuesto que nuestra pareja entiende perfectamente nuestras necesidades y sentimientos. También son una buena alternativa a esperar que la telepatía funcione, o guardarnos nuestros sentimientos negativos hasta un punto en el que no aguantemos más y explotemos. Explotar es lo último que deberíamos hacer con la persona con la que convivimos. Si es nuestro socio o socia de vida, debemos aprender a resolver los problemas mejor que con nadie en el universo, generando cero resentimiento en el proceso, porque al fin y al cabo, ¿al lado de quién vas a dormir esta noche? El nombre de este tipo de mensajes nos indica que hablamos desde cómo nosotros (Yo) nos sentimos o deseamos, y qué es lo que nosotros (Yo) queremos. Es decir, que hablamos desde el “Yo”, esto facilita que el otro entienda cuáles son nuestras verdaderas necesidades y qué cambios desearíamos que hiciera.

construir una relación afectiva con una persona altamente sensible no es tarea fácil, porque para el individuo PAS la vida no es fácil, y el entorno es una permanente fuente de agresión, pero también vimos que hay formas de gestionarlo y de convivir con ello. Convivir con una PAS pasa por diferentes etapas: niñez, adolescencia y madurez, y en cada una de ella encontramos rasgos muy marcados y distintos....

Enamorarse supone una catarata de emociones, endorfinas, hormonas, sensaciones miedos y especulaciones, muchas veces difíciles de gestionar y elaborar. En las relaciones afectivas viajamos del éxtasis a la tristeza, y de la alegría a la melancolía con velocidades de vértigo e veces. Esta experiencia puede ser aún más desbordante si cabe para una persona con rasgo PAS o altamente sensible. Como ya comentamos en nuestro comentario sobre "Coaching en personas altamente sensibles", las personas con rasgo PAS, tienen una percepción del mundo amplificada. Hay autores que etiquetan a los individuos con rasgo PAS como personas como un don especial dada su gran conciencia hacia los estímulos sutiles, su enorme capacidad de observación, empatía con las emociones del otro y su creatividad; pero también son personas muy reactivas que siempre están a la defensiva y atentos al más mínimo de talle que puedan considerar como una agresión. Son quisquillosos y susceptibles lo que les avoca, inevitablemente, a sentirse más afectados o heridos, dado que su umbral de dolor y frustración es considerablemente mas bajo que el del resto del mundo. Aunque son personas que gustan de la soledad pues no se sienten cómodos en la sociedad, en el grupo, también son personas que sucumben a las flechas de cupido, incluso con mayor facilidad que la media.  Es más, dentro de ese 20% de individuos que conforman el segmento poblacional de PAS , encontramos a muchos enamoradizos, aunque también podemos encontrar en el polo opuesto, a individuos con rasgo PAS que huyen de las...

Hoy hablamos de las relaciones de pareja, las crisis y los reajustes típicos que tienen que hacer las parejas a lo largo de los años. Normalmente cuando dos personas se conocen y se enamoran hay una etapa de cortejo en la que ambos ven lo mejor del otro y los defectos quedan más bien disipados. En esta etapa suelen estar muy presentes la ilusión y la pasión por el otro y por la relación que comienza. Una vez que pasa esta etapa, normalmente la relación se asienta, lo que da lugar a un amor compartido y consolidado, con experiencias comunes. Suele ocurrir en este momento un hecho clave que es el de la convivencia. La pareja ya no sólo queda en sus momentos de ocio sino que deben enfrentarse a vivir juntos, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Aquí aparecen muchas de las primeras crisis de pareja, ya que la pareja debe reajustarse para vivir en armonía. Es común que pesen más que antes los "defectos" del otro, ya que se hacen más patentes las diferencias entre los dos integrantes de la pareja y la rutina puede apagar el romanticismo. Para poder superar esta primera crisis es importante compartir qué cosas molestan del otro y establecer acuerdos sobre tareas cotidianas que deben abordarse en el día a día. Además, es importante esforzarse para seguir sorprendiendo al otro y continuar expresándole amor, en lugar de acomodarse y dar por supuesto que conoce dichos sentimientos y que ya no necesita que se...