Cómo afrontar el duelo dinámico en la enfermedad crónica

Cuando hablamos de duelo nos referimos a una pérdida importante para nosotros que nos genera gran malestar y que nos cuesta lidiar con ella.

Las personas que vivimos con una enfermedad crónica tenemos que enfrentarnos a duelos que se van sucediendo a lo largo de todo el desarrollo de nuestra enfermedad. En este caso hablamos de duelo dinámico, ya que no se trata de una pérdida que ocurra en un momento concreto, sino que se trata de sucesivas pérdidas que se superponen durante años.

Duelo en la enfermedad crónicaAlgunos ejemplos típicos de estas pérdidas son: la pérdida de habilidades físicas, la pérdida de autonomía, la pérdida del trabajo, la pérdida de la posibilidad de tener hijos, la pérdida de amistades, la pérdida de la pareja,…Todas estas pérdidas en muchas ocasiones nos llevan a sentir que no podemos tener una vida como la de las personas de nuestra edad e incrementan nuestra sensación de vulnerabilidad.

Lo complejo del duelo dinámico no es sólo la pérdida, sino el desgaste de tener que estar afrontando continuamente nuevas situaciones de pérdida y la incertidumbre por posibles futuras pérdidas. A esto se agrega el esfuerzo constante de adaptación, ya que nuestra situación de salud y nuestras necesidades van cambiando a medida que vivimos pérdidas.

Por lo tanto, el duelo dinámico lo vivimos en tres tiempos: pasado, presente y futuro. El pasado representa a quien éramos antes, y a «nuestra vida de antes». El presente representa la constatación de mis limitaciones actuales por la enfermedad y a la confusión sobre quién soy ahora cuando mi vida ha cambiado. El futuro representa el miedo a futuras pérdidas y a la progresión de la enfermedad.

El duelo dinámico es uno de los grandes retos que tenemos que afrontar cuando vivimos con una enfermedad crónica y a menudo nos lleva a un profundo sentimiento de tristeza, depresión y de desesperanza. Tener que enfrentarnos a todas esas pérdidas también nos puede llevar a sentir rabia, miedo, frustración, ansiedad, confusión con nuestra propia identidad, baja autoestima y otros muchos síntomas que contribuyen a que se nos haga verdaderamente difícil la gestión de nuestra enfermedad. Además, muchas veces nos sentimos aislados porque nuestro entorno no entiende lo que supone vivir en una constante sensación de pérdida.

Por  todo esto es importante que podamos recibir ayuda profesional en el caso de que nos esté costando lidiar con pérdidas asociadas a nuestra enfermedad, pudiendo expresarnos en un espacio en el que nos sintamos seguros y libres para poder compartir nuestro dolor por todos los duelos a los que nos estamos teniendo que enfrentar.

Andrea Navarrete
andrea.navarrete@psicologiaenmadrid.es

Psicóloga clínica con más de 20 años de experiencia. Especialista en psicoterapia, trauma, dolor crónico y terapia EMDR y medicina psicosomática. Especialista en coaching.