Nadie nace sabiendo. Si no sabes relajarte, lo único que hace falta es querer aprender, y ponerlo en práctica. Al menos un poquito cada día. Eso sí, no podemos aprender esto de la nada en medio de un ataque de pánico. O en plena época de crisis en el trabajo. O durante los exámenes finales. Hay que anticiparse. Y tomarlo como un entrenamiento que va a ser muy provechoso. Tanto como psicólogo como en sesiones de coaching es algo que muchas veces ponemos en práctica con nuestros clientes. Rápidamente lo agradecen mucho. ¿Por qué? Porque el estrés, la ansiedad, o la depresión, son estados mentales y afectan la percepción que tenemos de las cosas, y de nosotros mismos. Mucho de nuestro malestar deriva de nuestro nivel de consciencia: nuestra forma de reaccionar (o a veces de no hacerlo), nuestra atención, las expectativas que tenemos (algunas inconscientes). Pero pueden modificarse, es más debemos ser capaces de jugar con este estado. Es lo que llamamos auto-consciencia y puede desarrollarse a través de múltiples ejercicios de auto-experimentación y entrenamiento con la mente. Relajarnos, si sabemos cómo, es algo que siempre está a nuestro alcance, y que nos puede aportar un mayor conocimiento y bienestar.

En estos días es muy común que podamos sentirnos con estrés o con ansiedad en algún momento. Aprovechar para dedicar un tiempo a la relajación puede ayudarnos para desconectar, para salir de nuestro estado de ansiedad o de estrés y, sobretodo, para coger fuerzas para seguir adelante en el día a día. Una de las herramientas de relajación más eficaces a la que podemos echar mano es la visualización. Dejarnos llevar mientras que elaboramos una imagen relajante en la cabeza tan sólo nos lleva unos minutos y puede marcar la diferencia a la hora de afrontar la vida con mayor relajación. Os animo a que todos lo intentéis y aprovecho para detallaros una imagen que creo os puede ser útil para alcanzar un buen estado de relajación:...