Nadie nace sabiendo. Si no sabes relajarte, lo único que hace falta es querer aprender, y ponerlo en práctica. Al menos un poquito cada día. Eso sí, no podemos aprender esto de la nada en medio de un ataque de pánico. O en plena época de crisis en el trabajo. O durante los exámenes finales. Hay que anticiparse. Y tomarlo como un entrenamiento que va a ser muy provechoso. Tanto como psicólogo como en sesiones de coaching es algo que muchas veces ponemos en práctica con nuestros clientes. Rápidamente lo agradecen mucho. ¿Por qué? Porque el estrés, la ansiedad, o la depresión, son estados mentales y afectan la percepción que tenemos de las cosas, y de nosotros mismos. Mucho de nuestro malestar deriva de nuestro nivel de consciencia: nuestra forma de reaccionar (o a veces de no hacerlo), nuestra atención, las expectativas que tenemos (algunas inconscientes). Pero pueden modificarse, es más debemos ser capaces de jugar con este estado. Es lo que llamamos auto-consciencia y puede desarrollarse a través de múltiples ejercicios de auto-experimentación y entrenamiento con la mente. Relajarnos, si sabemos cómo, es algo que siempre está a nuestro alcance, y que nos puede aportar un mayor conocimiento y bienestar.

El filósofo inglés Alan Watts describe en este audio uno de los aspectos esenciales de la meditación, aquel que persigue captar el flujo de todo lo que ocurre en nuestra consciencia en un momento dado, sin identificarnos con las reacciones que nos produce. Algo complicado de explicar y a veces de entender sin realizar una práctica meditativa.   Traducción. (...

A veces un poco de música ayuda a relajarse. Es como seguir un hilo que nos produce calma, sosiego, y nos ayuda a callar temporalmente el ruido del día a día, centrarnos en nuestros pensamientos y necesidades, y regresar a la rutina con energías renovadas....