27 Sep Claves para una relación segura ¿Qué es el apego?
Me encanta hablar sobre el apego con mis pacientes, es un concepto que no deja a nadie indiferente ya que todos nos sentimos reconocidos.
John Bowlby desarrolló la teoría del apego entre 1969 y 1980. Para entender qué es el apego, tenemos que remontarnos a la relación que hemos tenido de bebés con nuestros principales cuidadores, habitualmente nuestra mamá y nuestro papá. El apego primario es la relación afectiva íntima, profunda, importante y única que establecemos de bebés y de niños con nuestros padres.
El apego responde a nuestra necesidad psicobiológica de supervivencia, ya que nacemos totalmente vulnerables y dependemos de nuestros padres. Es por ello que con el comportamiento de apego el bebé y sus padres buscan proximidad física y afectiva, de manera que los padres puedan satisfacer las necesidades de su bebé. Las necesidades de los bebés son tanto físicas como afectivas. Un bebé necesita ser alimentado, aseado o abrigado. Y de igual manera un bebé necesita sentirse querido, atendido, seguro y valioso. Puede que las necesidades afectivas no sean tan visibles como las físicas, aún así son igual de importantes para el desarrollo del bebé.
Además, durante la infancia en la relación de apego se sientan las bases de nuestra arquitectura cerebral, de manera que la relación del bebé y del niño con sus padres es clave para su desarrollo cerebral. En este punto se hace patente la importancia del apego no sólo en nuestro desarrollo afectivo y social, sino también en nuestro desarrollo cognitivo y físico, más concretamente en nuestro desarrollo neuronal y de nuestro sistema nervioso.
CUALIDADES DEL APEGO SEGURO
Para que una mamá y un papá puedan ser una base segura para su hijo es necesario que se muestren:
Coherentes: entre lo que dicen y lo que hacen, en sus reacciones a situaciones similares, en lo que esperan de su hijo según su edad.
Fiables: de manera que los hijos puedan confiar en sus padres.
Responsivos: para ello los padres deben ser conscientes de las necesidades afectivas y físicas de sus hijos y, además, ser capaces de responder adecuadamente a ellas.
Próximos: cercanos, afectivos y accesibles pero sin ser intrusivos.
Limitadores: estableciendo las normas y límites necesarios con claridad y con afecto.
El estilo de apego que desarrollamos de niños nos acompaña toda nuestra vida y se refleja en la relación con otras personas, como son nuestras parejas y nuestros amigos. Un estilo de apego seguro nos permitirá de adultos tener relaciones saludables y equilibradas.
¿Qué pasa entonces si no hemos podido desarrollar un apego seguro con nuestros padres? Frecuentemente lo que ocurre es que entonces hemos desarrollado un estilo de apego inseguro, lo que puede explicar muchas de las dificultades que nos encontramos en nuestra vida adulta.
Si quieres saber qué tipos de apego hay te sugerimos este otro artículo.
¿Podemos cambiar nuestro estilo de apego una vez que somos adultos? Afortunadamente la respuesta es sí. A cualquier edad podemos trabajar sobre nuestro estilo de apego para reparar y aprender aquello que no pudimos de pequeños. En i&a Psicólogos uno de nuestros principales objetivos de terapia es reparar el apego en aquellas personas que lo necesitan, siendo en nuestras terapias con EMDR un concepto esencial.