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Verdad, bondad y utilidad: comunica bien y acertarás

socComunica bien tus deseos, pensamientos y emociones eligiendo las palabras adecuadas, pero además valorando previamente si el contenido es el adecuado y lograrás generar empatía en tus relaciones.

Es bueno echar una mirada atrás y ver de dónde venimos, más que nada por dónde estamos llegando o a dónde hemos llegado gracias a la comunicación de baja calidad a la que nos estamos habituando a pequeña y a gran escala.

Después de la ultima saturación mediática que hemos vivido con las elecciones, los dimes y los diretes que han salpimentado periódicos, telediarios, foros, entrevistas y debates, reflexiono y me doy cuenta que no es más que un ejemplo a gran escala, por el alcance de la difusión que alcanzada, que pone en evidencia lo que nos encanta hablar a voz en grito o entre susurros sobre la vida ajena sin reflexionar sobre las repercusiones, generalmente negativas, que tiene o pueden llegar a tener ciertos comentarios.

Hablar es uno de las facultades más relevantes que tiene el ser humano, y que lo diferencia de las otras especies. El habla ha convertido al ser humano en lo que es hoy: la especie dominante del planeta.

Hablamos para comunicarnos, para transmitir al otro información sobre nuestras experiencias, emociones y situaciones. Pero comunicar no se trata de emitir palabras aisladas, como si estuviéramos leyendo un diccionario, sino que transmitimos frases que además cargamos de emotividad y contenido psicológico, y que transmitimos a otro, que a su vez traduce y dota de contenido propio que puede o no coincidir con el que nosotros aplicamos en su origen.

Hablar, decir, es algo muy delicado que hacemos la mayoría de las veces sin pensar, como un sainete, sin más intención de escucharnos a notros mismos o llenar esos molestos espacios de silencio, tan útiles sin embargo. Hablar implica a su vez escuchar, a nosotros mismos y al otro. Pero para que la escucha atenta se transforme en un acto empático y con sentido antes hay que seleccionar muy bien lo que se va a decir…

– ¿Sabes, Sócrates, lo que acabo de oír sobre uno de tus discípulos?
– Antes de escucharlo me gustaría que pasaras la prueba del triple filtro. El primero es
el de la Verdad. ¿Estás seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
– Me acabo de enterar y…
–… o sea, que no sabes si es cierto. El segundo filtro es el de la Bondad. ¿Quieres
contarme algo bueno sobre mi discípulo?
– Todo lo contrario.
– Conque quieres contarme algo malo de él y sin saber si es cierto. No obstante aún
podría pasar el tercer filtro, el de la Utilidad, ¿me va a ser útil?
– No mucho.
– Si no es ni cierto, ni bueno, ni útil, ¿para qué contarlo?

Monica Lamberti
megustaloquehago@gmail.com
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