Claves de psicología, psicoterapia, coaching, y la eterna cuestión de lo Humano

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Lo que primero tenemos que decir es que: un introvertido no tiene por qué ser una persona tímida. La timidez tiene elementos de ansiedad y nerviosismo, y aunque el introvertido también puede ser tímido, estaríamos más bien una persona tranquila. Un introvertido es una persona interesada en la introspección y en su mundo interior. Nada que ver con aquellos que se sientan en una esquina a juguetear con su móvil, o tratan de pasar desapercibidos a toda costa. La introversión  es una cuestión de energía. El introvertido se siente pletórico, lleno de energía cuando está solo, pero cuando está en compañía, aunque sea de buenos y queridos amigos, esa energía comienza a disminuir. Detectar a un introvertido no es fácil, pues no se trata de poseer o no habilidades sociales, que las tienen, sino de cómo se relacionan. Por ejemplo en una charla nunca hablarán de trivialidades, sino más bien hablarán sobre ideas y conceptos. Pero esa charla, acabará costándoles una pérdida de energía que solo lograrán reponer explorando sus pensamientos y su mundo interior a solas. Por eso, que un introvertido quiera estar solo, no es un síntoma de depresión, sino una necesidad, a no ser que esa soledad venga asociada a sentimientos egodistónicos, es decir, que la persona no quiera ser así. De ser así, te recomendamos solicitar una cita con uno de nuestros psicólogos, porque aunque se trata de un rasgo estable de personalidad, hay determinadas estrategias o herramientas que se pueden aprender para reducir considerablemente estos sentimientos negativos, o cómo...

Hay un ejercicio que me encanta hacer en la consulta. Puede parecer de primeras muy sencillo pero da mucho juego y a la mayor parte de la gente les resulta sorprendente. El ejercicio trata sobre nuestros derechos personales, aquellos que todos tenemos y que siempre deberíamos velar para que se respetaran. Aunque los derechos personales puedan parecer muy obvios, con frecuencia me encuentro en mi consulta de psicología que muchas personas no son tan siquiera conscientes de ellos y descubren que durante años no han ejercido algunos de estos derechos. Los derechos personales son un concepto básico, delimitan el respeto mínimo que debe darse entre dos personas y también el respeto que nos debemos a nosotros/as mismos/as. Además, pueden estar en el origen de problemas de depresión, de ansiedad, autoestima, de acoso laboral, de relación de pareja, etc., por eso es importante trabajarlos bien en psicoterapia.

«El futuro de nuestra sociedad occidental nos depara un mal histórico que quizá no sea ya la injusticia sino la despersonalización y la aparición de un tipo humano masificado, mecánico y uniforme para toda la tierra, en el que naufrague la creatividad y libertad de opción. Sin embargo habrá una élite más madura y reflexiva, una segunda educación que conducirá al superhombre, no ya en el sentido nietzscheano, sino en el del humanismo clásico, con una mayor coherencia de procesos mentales emocionales e instintivos»...