Lo que todo el mundo debería saber sobre los derechos personales

Hay un ejercicio que me encanta hacer en la consulta. Puede parecer de primeras muy sencillo pero da mucho juego y a la mayor parte de la gente les resulta sorprendente.

El ejercicio trata sobre nuestros derechos personales, aquellos que todos tenemos y que siempre deberíamos velar para que se respetaran.

Aunque los derechos personales puedan parecer muy obvios, con frecuencia me encuentro en mi consulta de psicología que muchas personas no son tan siquiera conscientes de ellos y descubren que durante años no han ejercido algunos de estos derechos.

Los derechos personales son un concepto básico, delimitan el respeto mínimo que debe darse entre dos personas y también el respeto que nos debemos a nosotros/as mismos/as. Además, pueden estar en el origen de problemas de depresión, de ansiedad, autoestima, de acoso laboral, de relación de pareja, etc., por eso es importante trabajarlos bien en psicoterapia.

Ahora que hemos contextualizado a qué nos referimos con esto de los derechos personales vayamos al ejercicio (en versión ampliada):

1 – Lee la siguiente lista de derechos personales y marca aquellos que consideras que no estás ejerciendo en absoluto o bien que no los estás ejerciendo tanto como te gustaría.

El derecho a actuar de manera que promuevas tu dignidad y el respeto por ti mismo, siempre que no sean violados los derechos de los demás.
El derecho a ser tratado con respeto.
El derecho a decir “no” y no sentirte culpable.
El derecho a experimentar y expresar tus sentimientos.
El derecho a tomarte tiempo para parar, pensar, reflexionar y decidir.
El derecho a cambiar de opinión.
El derecho a pedir lo que quieres (y los demás a decirte que no).
El derecho a no hacer más de lo que humanamente eres capaz de hacer.
El derecho a solicitar información.
El derecho a cometer errores.
El derecho a sentirte bien contigo mismo.

2 – Fíjate en qué derechos personales has marcado y específica si no los ejerces en general o si no los ejerces concretamente con alguna persona o en algún contexto (por ejemplo en el trabajo, con la pareja o con la familia).

3 – En aquellos derechos personales que hayas seleccionado en el paso anterior indica por qué no los estás ejerciendo como desearías.

4 – Enumera desde el más importante para ti al menos importante. Proponte durante la semana ejercer el derecho que hayas valorado como más importante.

5 – Una vez que veas que estás ejerciendo el primer derecho con más frecuencia, pase al siguiente derecho y así sucesivamente hasta llegar al que marcaste como menos importante.

Este sencillo ejercicio puede suponer un gran cambio en tu vida, ¿te animas a hacerlo?

Andrea Navarrete
andrea.navarrete@psicologiaenmadrid.es

Psicóloga en Madrid, psicoterapeuta, psicóloga infantil, coach, coordinadora del área de coaching y orientación laboral, y directora del área de clínica del trauma. Pulsa para ampliar información.

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