Relajación

Recientemente ha saltado a las noticias la decisión de la cantante española Pastora Soler de abandonar su carrera musical tras haber sufrido un desmayo en un concierto debido al pánico escénico. Copio las palabras de Pastora Soler en las que explica el momento por el que está pasando:
Hoy os anuncio la decisión de dejar mi actividad profesional hasta volver a recuperar la confianza en mí.
'Os hablo desde un corazón roto de dolor, de impotencia y con esta angustia que he sentido y siento y que tardaré mucho en olvidar… Como os dije anoche el respeto por mi público es lo más grande que he aprendido en estos 20 años'...'Debí tomar la decisión de poner un punto y aparte en mi carrera hace algunos meses pero mis ganas de luchar me impulsaron a seguir… Hoy os anuncio la decisión de dejar mi actividad profesional hasta volver a recuperar la confianza en mí. Lo siento con toda mi alma'
La ansiedad es uno de los problemas que más frecuentemente traen las personas que vienen a nuestro centro de psicología. Es muy común que cuando indagamos en situaciones en las que han tenido síntomas de ansiedad me hablen de que en algún momento han sentido que la ansiedad les desbordaba. Además, muchas personas tienen miedo de no poder salir de ese estado máximo de ansiedad, y en parte es por la aparente falta de control asociada a estos estados. Pero en realidad, cuando repasamos esas situaciones, vemos que evidentemente, ese punto álgido no se mantiene indefinidamente en el tiempo. Siempre acaba parando o disminuyendo.

La curva de la ansiedad tiene una forma de campana o de montaña redondeada

Por otra parte, si pensamos en una situación en la que hemos sentido ansiedad nos daremos cuenta de que va creciendo a medida que la situación avanza, hasta que llega a un punto máximo y después va decreciendo hasta que llegamos a nuestro estado anterior, es decir, hasta que volvemos a estar más tranquilos. Esto es lo que se denomina curva de la ansiedad. [embed]https://www.flickr.com/photos/73220742@N04/6892668865[/embed]
Hoy en día podemos decir que en el mundo occidental prácticamente todos los adultos hemos utilizado alguna vez en nuestra vida la palabra 'estrés', pero ¿sabéis de dónde proviene el término? Hagamos un repaso a la historia: Originalmente el término estrés proviene de la física, concretamente de la física de metales, donde se aplica para referirse a la modificación que experimenta un cuerpo 'elástico' cuando actúa sobre él una fuerza externa. Lo cual nos indica que en el fenómeno del estrés hay al menos dos 'momentos' o 'actores'; por una parte, una exigencia generada desde el 'exterior' (el 'estresor', estímulo o agente del estrés) que, por otra parte, produce una respuesta, una adaptación o una modificación en el receptor determinada en función de su 'resistencia' (segundo actor). [embed]https://www.flickr.com/photos/mentalnoise/334264185[/embed]

Aprovechando que hoy es sábado y que tenemos todo el fin de semana por delante, os preguntamos: ¿y por qué no dedicar un tiempo a escribir una carta de amor para nosotros mismos? Vamos a ver cómo lo podemos hacer; empecemos por hablar sobre la autoestima. una buena autoestima supone querernos valorando nuestras virtudes y también aceptando nuestros defectos La autoestima es cómo nos valoramos a nosotros mismos en todas nuestras facetas: físicamente, intelectualmente, como amigos y como amigas, como mujeres, como hombres, como hijos y como hijas,...

Cuando nos encontramos tristes, con el ánimo bajo o con depresión tendemos a dejar de hacer las cosas que antes nos hacían disfrutar y que nos relajaban. Muy a menudo esto ocurre porque cuando nos encontramos deprimidos sentimos que las cosas que antes nos gustaban ahora ya no nos producen placer, por lo que perdemos la motivación y la ilusión por hacerlas.
practicar ejercicio regularmente puede ser útil para aliviar los síntomas de la depresión  porque mejora la producción de hormonas y neurotransmisores
Por otra parte cuando estamos tristes o con depresión parece que nos falta la energía que antes teníamos y hasta lo más cotidiano puede resultarnos fatigoso. De repente nos encontramos con que preferimos estar tumbados en la cama a salir a dar un paseo al sol, cuando antes éramos personas más activas. [embed]https://www.flickr.com/photos/sleepeverywhere/12482080443[/embed]

Como ya hemos hablado otras veces, aprender a relajarnos nos ayuda a reducir nuestra ansiedad, nuestro estrés y mejora nuestro estado de ánimo cuando nos sentimos con depresión.

Es importante que cuando lleguemos a casa tengamos un rincón que nos sirva como nuestro “refugio” de tranquilidad

Por todo ello es importante que cuando lleguemos a casa tengamos un rincón que nos sirva como nuestro “refugio” de tranquilidad, donde poder estar un tiempo con nosotros mismos, tranquilos, en calma y sintiendo que estamos verdaderamente en nuestro hogar. Esto nos ayudará a desconectar del ritmo acelerado que llevamos fuera de casa y nos permitirá hacer una transición entre el estrés de nuestro trabajo y nuestro espacio personal y familiar.

Para crear “mi lugar” debemos buscar un rincón en nuestra casa que nos agrade (basta con un pequeño rincón) y donde podamos estar tranquilos y solos por unos momentos. Opcionalmente podemos acondicionar este lugar con objetos que nos resulten acogedores, tranquilizadores y que los sintamos como nuestros (por ejemplo unas figuritas, unos pañuelos, láminas, algún recuerdo emotivo…)

[embed]https://www.flickr.com/photos/villamon/4468869725[/embed]