Psicología

Lo que primero tenemos que decir es que: un introvertido no tiene por qué ser una persona tímida. La timidez tiene elementos de ansiedad y nerviosismo, y aunque el introvertido también puede ser tímido, estaríamos más bien una persona tranquila. Un introvertido es una persona interesada en la introspección y en su mundo interior. Nada que ver con aquellos que se sientan en una esquina a juguetear con su móvil, o tratan de pasar desapercibidos a toda costa. La introversión  es una cuestión de energía. El introvertido se siente pletórico, lleno de energía cuando está solo, pero cuando está en compañía, aunque sea de buenos y queridos amigos, esa energía comienza a disminuir. Detectar a un introvertido no es fácil, pues no se trata de poseer o no habilidades sociales, que las tienen, sino de cómo se relacionan. Por ejemplo en una charla nunca hablarán de trivialidades, sino más bien hablarán sobre ideas y conceptos. Pero esa charla, acabará costándoles una pérdida de energía que solo lograrán reponer explorando sus pensamientos y su mundo interior a solas. Por eso, que un introvertido quiera estar solo, no es un síntoma de depresión, sino una necesidad, a no ser que esa soledad venga asociada a sentimientos egodistónicos, es decir, que la persona no quiera ser así. De ser así, te recomendamos solicitar una cita con uno de nuestros psicólogos, porque aunque se trata de un rasgo estable de personalidad, hay determinadas estrategias o herramientas que se pueden aprender para reducir considerablemente estos sentimientos negativos, o cómo...

Como ya dijimos en nuestro anterior post, las personas víricas son aquellas que van inoculando como un virus sus estados negativos a los que le rodean. Como no todas las personas víricas o tóxicas actúan de la misma manera, aquí os dejamos una breve descripción de los tipos mas “básicos” de personas víricas....

Todos en más de una ocasión nos hemos sentido cansados, incluso, derrotados después de mantener una conversación con ciertas personas, y no por el contenido de la misma, si no por el mero hecho de haberla mantenido. Hemos sentido como nuestro estado de ánimo cambiaba radicalmente tras el encuentro con ciertas personas, de estar alegres, pletóricos y llenos de energía, pasamos a sentirnos tristes y pesimistas sin mayor motivo aparente que haber tenido un encuentro con una persona víricas. Las personas víricas , también conocidas como vampiros emocionales o personas tóxicas, son aquellas que contagian como un virus sus estados emocionales negativos a los que le rodean. De esta forma, el miedo, la ira, la envidia o la tristeza es inoculada en nuestro estado de ánimo simplemente por el contacto con estas personas. Cuantas veces no nos hemos hecho la pregunta ¿pero qué necesidad tengo de estar escuchando esto?  cuando hablamos con aquellas personas de nuestro entorno que siempre están instaladas en la queja, el conflicto o la rabia. Si bien esto es cierto,  también lo es que debemos  ser conscientes de que no solo el otro mantiene una actitud tóxica, si no que todos en algún momento hemos sido personas tóxicas transmitiendo lo que vulgarmente se conoce como "mal rollo" a los otros. Hay individuos que por sus características personales como la envidia, el mal genio, el egoísmo, la falta de tacto o simplemente la estupidez tienen una mayor propensión a mantener estos estados y a propagar el contagio. La suerte, es...

Cuando dejamos de entender el corazón como una válvula o una víscera, y por ahí van los tiros de la ciencia moderna, el corazón cobra conciencia y se transforma en el primer  canal de información de nuestro cuerpo, antes que el cerebro. La matemática Anne Marie Marquier es una de las muchas voces que se alzan hoy en día para reivindicar, probar y demostrar que el corazón es en si mismo un sistema nervioso autónomo con más de 40.000 neuronas, que cuenta con una intrincada red de neurotransmisores, hormonas, proteínas y células, lo que lo convierte en un órgano con capacidad de pensar y actuar al margen de las ordenes del cerebro, pudiendo desde aprender, recordar y percibir. Estas capacidades o cualidades del corazón son debidas a cuatro tipo de conexiones distintas que realizan el corazón y el cerebro y que van desde las puramente neurológicas, bioquímicas, biofísicas y energéticas. La primera conexión entre el corazón y el cerebro es neurológica. Aunque nos resulte raro, el corazón envía mas datos al cerebro de los que recibe, convirtiéndolo en el único órgano del cuerpo con autonomía para inhibir o activar determinadas partes del cerebro influyendo de este modo en nuestra percepción de la realidad. Una segunda conexión se realiza a nivel bioquímico. El corazón el encargado de producir el péptido natriurétrico auricular  ANF, hormona fundamental para garantizar  la homeostasis del cuerpo. Pero el péptido ANF  no se detiene ahí ya que uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés...

Se podría pensar que la belleza provee de una especie de halo. Los psicólogos llaman a esto la heurística de "lo que es bello es bueno". No es nuevo que las personas usen de su atractivo físico para conseguir cosas, desde el poeta Walt Whitman cuya excelente presencia le abrió todos los salones de Nueva York a pesar de su ajada vestimenta, hasta el estrafalario protagonista de la serie 30 Rock, un incompetente que aun así se las arregla para vivir en un feliz auto engaño gracias a su buen aspecto. Ese auto engaño es lo que se ha denominado “la burbuja”, y esta crece con los años, generando un efecto acumulativo en el individuo: ganas confianza en ti mismo, piensas más en positivo y tienes más oportunidades de demostrar cuán competente eres. La belleza está ligada a un conjunto de ideales culturales y su apreciación es sólo un atajo cognitivo para una evaluación rápida de la persona, y como tal no es muy fiable, pues asociamos ese patrón estético a las capacidades de la persona pero no hay que olvidar que la belleza no compensa una mala personalidad ni la ausencia de capacidades. Pros: la belleza juega a favor…. 1- Una gran cantidad de investigaciones demuestran que los profesores tienden a asumir que los estudiantes guapos, tanto en el colegio como en la universidad, son más competentes e inteligentes 2- Cuando vemos a alguien guapo nuestro inconsciente, por asociación, asume que también ha sido bendecido en otros aspectos. 3- Los atractivos suelen ganar más dinero y...

Oliver Sacks, Catedrático de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, y autor de numerosos libros, entre ellos Despertares (en el que se basó la película homónima) y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. El escrito, 'De mi propia vida', es un relato personal, vital y conmovedor, escrito desde la anticipación de su propia muerte, debido a un cáncer en estado terminal:  

De mi propia vida

En el tiempo que me queda, tendré que arreglar mis cuentas con el mundo

Hace un mes me encontraba bien de salud, incluso francamente bien. A mis 81 años, seguía nadando un kilómetro y medio cada día. Pero mi suerte tenía un límite: poco después me enteré de que tengo metástasis múltiples en el hígado. Hace nueve años me descubrieron en el ojo un tumor poco frecuente, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el tratamiento de láser a los que me sometí para eliminarlo acabaron por dejarme ciego de ese ojo, es muy raro que ese tipo de tumor se reproduzca. Pues bien, yo pertenezco al desafortunado 2%. Doy gracias por haber disfrutado de nueve años de buena salud y productividad desde el diagnóstico inicial, pero ha llegado el momento de enfrentarme de cerca a la muerte. Las metástasis ocupan un tercio de mi hígado, y, aunque se puede retrasar su avance, son un tipo de cáncer que no puede detenerse. De modo que debo decidir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivirlos de la manera más rica, intensa y productiva que pueda. Me sirven de estímulo las palabras de uno de mis filósofos favoritos, David Hume, que, al saber que estaba mortalmente enfermo, a los 65 años, escribió una breve autobiografía, en un solo día de abril de 1776. La tituló De mi propia vida.