Pedagogía

Como ya avanzamos en anteriores post  la creatividad y la improvisación, pueden constituirse en un poderosa herramienta para el desarrollo personal. Las artes escénicas se encuadran en el desarrollo de la improvisación dentro de  6  puntos: espacio, vínculo, deseo, circunstancias, emergencia y estado. Pero debemos entender que no hay formas de aprender a improvisar, ya que como dice Stephen Nachmanovitch esa no es la pregunta, la pregunta sería ¿qué nos impide improvisar? la esencia, la creatividad ya está en nosotros, es más, somos nosotros, lo que hay que trabajar son los bloqueos que impiden que la esencia aflore. La creatividad está en nosotros, es un juego de tensiones opuestas. Cuando abandonamos el juego, es cuando la pesadez se instala, porque el conocimiento del proceso creativo no puede sustituir a la creatividad. Podemos concebir la improvisación como: [ordered_list] Espacio: nos ayudará a situarnos, por ello debemos cocrear ese espacio con los otros para hacer un lugar común. Vínculo: nos ayuda a establecer la relación con lo otros, creando un universo completo de sensaciones. Deseo: debemos hacer presente nuestro deseo y llevarlo al límite, pero siempre pasando por las personas que nos rodean. Circunstancias: exploración de contenidos, emociones y sentimientos. Emergencia: resolver la circunstancia pronto y sin previa preparación. Estado: cada uno debe de crearse su propio estado físico y psíquico estando presente en el aquí y ahora. [/ordered_list] La improvisación si la utilizamos como herramienta de desarrollo personal, nos obliga a estar  preparados para cualquier incidencia, pues no hay nada predecible ni perfecto en este contexto, pues...

En más de una ocasión me he encontrado en mi consulta de psicóloga personas adultas que me comentan que se sienten inseguras consigo mismas, que afrontan los problemas con ansiedad, y que sienten que tienen una baja autoestima. Entre estas personas me he encontrado con unas cuantas que cuando nos hemos puesto hablar sobre su familia me describían a sus padres como sobreprotectores. Esto es, padres que han tendido a resolverles ciertas situaciones para que ellos no tuvieran que aforntarlas o que preocuparse por nada, padres que se mostraban temerosos a la hora de permitirles salir con amigos en la adolescencia por los posibles peligros que se pudieran encontrar en la calle, e incluso, padres a los que les ha costado aceptar que sus hijos se encontraban en una edad idónea para independizarse....

El 25 de junio de 2008 falleció uno de nuestros maestros, el filósofo, antropólogo, psicólogo y psicoterapeuta Luis Cencillo dejando un vacío irrecuperable, pese a su gran legado de sabiduría escrita. Os dejamos el programa de Espacio en Blanco en el que participó, allá por el año 2000, a propósito de su libro Los escándalos del milenio. Reflexiones desde aquel cruce entre milenio entrante y saliente acerca de sociedad, individuo, cultura, el ser humano y su rumbo. Análisis de una lucidez enorme, tantos años después. La humanidad está muy perdida aún, y con una crisis que apenas se empezaba a intuir. Sigue faltando consciencia y sistemas orientadores que la guíen. La tremenda vigilancia sobre los individuos a través de la tecnología, el miedo a pensar y comunicarse con libertad, la desorientación, o la sociedad de servidumbre hacia la que presionan "los poderes tras los poderes", forman parte de ese futuro/presente descabalado y nefasto que imaginaba Luis Cencillo. La solución sigue pasando por el cambio desde la consciencia individual: honestidad, humildad, honradez y no dejarse llevar por las trampas del éxito, el narcisismo o la posesividad que nos hunden en la masa, la credulidad y los valores de usar y tirar de las modas. Es necesario tratar de tomar responsabilidad individual, y hacer el Bien, en serio. Gracias Maestro. [audio="http://www.ivoox.com/los-escandalos-del-milenio-luis-cencillo-26-vi-2000_md_106285_1.mp3"] Ir a descargar...

Estamos en la recta final del curso y por estas fechas me consultan mucho como psicologo infantil sobre el apoyo escolar y las técnicas de estudio. Os acercamos a las variables que influyen en conseguir estudiar bien, ¡ánimo con los exámenes!: Lugar de estudio: ¿reúne las condiciones apropiadas? Ruido, iluminación, muebles, orden, elementos distractores, etc. Conocer el plan de estudios y los contenidos de las asignaturas. Conocer los métodos de evaluación. Saber en qué se relacionan las asignaturas. Material de estudio: Reunir todo el material necesario y organizarlo. Fijar tiempos de estudio y tiempos de descanso: Cada hora de estudio (u hora y media) realizar un descanso de 10-15 min. Llevar una buena alimentación: Horarios de comidas regulares; no abusar de las sustancias excitantes; no realizar comidas pesadas; ingerir una cantidad apropiada de proteínas y vitaminas. Realizar actividad física. Dormir bien. Atender a nuestro estado de ánimo: la depresion, ansiedad, baja autoestima, ansiedad ante los examenes, problemas en las relaciones sociales...

el psicólogo infantil según Forges

(via) Forges.com Muchas veces los problemas que sufren las familias surgen en parte de haber vivido durante muchos años bajo la influencia de una moda educativa y pedagógica (importada de los países sajones) que pone el énfasis en la gratificación del niño, su alegría y placer, y en "no traumatizar" a los niños ni castigándoles, ni contradiciéndoles o frustrándoles; al fin y al cabo, no poniéndoles límites. De ésta forma se debilita a los padres, ya que se les desautoriza frente al niño, en lo que es una tendencia natural de los padres (poner límites), y a los niños se les fomenta una futura incapacidad para tolerar la frustración y el fracaso, o el respeto al otro, actitudes que posteriormente le generarán grandes sufrimientos y numerosos problemas. Pero lo cierto es que los niños necesitan que les pongan límites porque están explorando el mundo y a los otros, y ellos de forma "natural" no perciben esos límites, sino que es el adulto, la cultura y la sociedad los que los delimitan. De hecho, es muy curioso que con frecuencia se da mayor importancia a inculcar el respecto a la autoridad (los profesores por ejemplo) que el respeto a los iguales (los compañeros). Por eso se juzga en las escuelas como más grave el faltar a un profesor, que faltar o agredir a un compañero. Cuando lo cierto es que lo primero brota de lo segundo.