Filosofía

Comunica bien tus deseos, pensamientos y emociones eligiendo las palabras adecuadas, pero además valorando previamente si el contenido es el adecuado y lograrás generar empatía en tus relaciones. Es bueno echar una mirada atrás y ver de dónde venimos, más que nada por dónde estamos llegando o a dónde hemos llegado gracias a la comunicación de baja calidad a la que nos estamos habituando a pequeña y a gran escala. Después de la ultima saturación mediática que hemos vivido con las elecciones, los dimes y los diretes que han salpimentado periódicos, telediarios, foros, entrevistas y debates, reflexiono y me doy cuenta que no es más que un ejemplo a gran escala, por el alcance de la difusión que alcanzada, que pone en evidencia lo que nos encanta hablar a voz en grito o entre susurros sobre la vida ajena sin reflexionar sobre las repercusiones, generalmente negativas, que tiene o pueden llegar a tener ciertos comentarios. Hablar es uno de las facultades más relevantes que tiene el ser humano, y que lo diferencia de las otras especies. El habla ha convertido al ser humano en lo que es hoy: la especie dominante del planeta. Hablamos para comunicarnos, para transmitir al otro información sobre nuestras experiencias, emociones y situaciones. Pero comunicar no se trata de emitir palabras aisladas, como si estuviéramos leyendo un diccionario, sino que transmitimos frases que además cargamos de emotividad y contenido psicológico, y que transmitimos a otro, que a su vez traduce y dota de contenido propio que puede o no coincidir...

Hoy empiezo el día con poesía y destaco la siguiente pregunta: ¿Creías acaso que debía odiar la vida, refugiarme en el desierto, pues no florecían los sueños todos de la aurora adolescente?  ¿Debemos odiar la vida por no alcanzar las expectativas que nos habíamos hecho? ¿Debemos sentir ansiedad o estar frustrado por no tener exactamente la vida que habíamos proyectado? Aquí os dejo el poema completo: PROMETEO- J. W. Goethe ¡Cubre tu cielo, Zeus, de nubes vaporosas! ¡Dedícate, como un mozo que corta flores de cardo, a los robles y cimas de los montes! Pero déjame mi tierra, la choza que no has construido y también mi hogar por cuyo fuego me envidias. Nada más pobre conozco bajo el sol, oh dioses, que a vosotros. Mezquinos, alimentáis vuestra majestad con los tributos que son las ofrendas y el hálito de los rezos; y moriríais de hambre si no fueran locos llenos de esperanza los niños y los mendigos. Cuando era un niño y todo en mi confusión, mis ojos desorientados miraban al sol cual si más allá hubiera oídos para oír mi queja y un corazón como el mío, capaz de apiadarse del angustiado. ¿Quién me ayudó contra la arrogancia de los titanes? ¿Quién me salvó de la muerte y de la esclavitud? ¿No lo has hecho todo tú, corazón sagrado y ardiente? Ardoroso, joven, bueno, ¿no diste las gracias, engañado, por salvarte, a quien arriba dormía? ¿Honrarte, yo? ¿Por qué? ¿Has calmado el sufrimiento de quien vive abrumado? ¿Has enjugado las lágrimas de la persona angustiada? ¿No me han forjado y hecho hombre el tiempo todopoderoso y el eterno destino, amos míos como tuyos? ¿Creías acaso que debía odiar la vida, refugiarme en el desierto, pues no florecían los sueños todos de la aurora adolescente? Aquí estoy formando a hombres a mi semejanza e imágen; a una estirpe que...

El 25 de junio de 2008 falleció uno de nuestros maestros, el filósofo, antropólogo, psicólogo y psicoterapeuta Luis Cencillo dejando un vacío irrecuperable, pese a su gran legado de sabiduría escrita. Os dejamos el programa de Espacio en Blanco en el que participó, allá por el año 2000, a propósito de su libro Los escándalos del milenio. Reflexiones desde aquel cruce entre milenio entrante y saliente acerca de sociedad, individuo, cultura, el ser humano y su rumbo. Análisis de una lucidez enorme, tantos años después. La humanidad está muy perdida aún, y con una crisis que apenas se empezaba a intuir. Sigue faltando consciencia y sistemas orientadores que la guíen. La tremenda vigilancia sobre los individuos a través de la tecnología, el miedo a pensar y comunicarse con libertad, la desorientación, o la sociedad de servidumbre hacia la que presionan "los poderes tras los poderes", forman parte de ese futuro/presente descabalado y nefasto que imaginaba Luis Cencillo. La solución sigue pasando por el cambio desde la consciencia individual: honestidad, humildad, honradez y no dejarse llevar por las trampas del éxito, el narcisismo o la posesividad que nos hunden en la masa, la credulidad y los valores de usar y tirar de las modas. Es necesario tratar de tomar responsabilidad individual, y hacer el Bien, en serio. Gracias Maestro. [audio="http://www.ivoox.com/los-escandalos-del-milenio-luis-cencillo-26-vi-2000_md_106285_1.mp3"] Ir a descargar...