Coaching académico

La sonrisa que reluce sobre los labios de un bebé cuando duerme —¿sabe alguien dónde surgió? Hay un rumor que dice que en el sueño de una mañana de rocío, un tierno halo de luz de una luna creciente tocó el borde de una nube otoñal que se desvanecía, y en ese instante nació. (Rabindranath Tagore, Gitanjali, traducción libre). ¿Cuántas veces al día sonríes? ¿10, 20, 400? Los poderes de la sonrisa y sus contagiososos efectos son conocidos desde numerosas culturas y tradiciones ("La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz", dice el refranero). Resulta bueno para el cuerpo, la mente y el "espíritu". Tanto es así, que cada vez existen más estudios que confirman los beneficios de sonreír, incluso cuando no se trata de una sonrisa sincera. Un problema de salud pública general es la falta de humor, de verdadero y sano humor (incluyendo el ser capaz de reírse de uno mismo), o de genuinos payasos que nos alegren la vida y nos hagan sonreír. Te retamos. Haz la prueba: intenta sonreir durante 5 minutos. Trata de ser consciente de los efectos que te produce. Hazlo como una forma de meditación breve. Simplemente sonríe y observa tu sonrisa hacer su efecto. Es probable que el mero intento ya te haga salir una sonrisa más natural. Si no es así, no te preocupes, trata de "crearla". No tiene porqué ser una sonrisa como la del joker, en realidad basta con una sonrisa a lo "Mona Lisa" :) Cuéntanos luego...

Os dejamos un artículo de El País sobre cómo encajar las críticas, un tema recurrente que tratamos los psicólogos, que nos toca a todos y que no es siempre fácil de "digerir".

“Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener” (Jules Renard)
[caption id="" align="aligncenter" width="560"] Ilustración de Alberto Vazquez[/caption]

Dime cómo criticas y te diré quién eres… Dime cómo recibes juicios ajenos y te diré cómo quieres ser.

Defenderse de los ataques verbales y encajar los reproches no es una labor sencilla. Se necesitan grandes dosis de confianza y seguridad para recibir la opinión de los demás, y paciencia y autocontrol para criticar a otros de forma constructiva. Cada vez que recibe una censura, su autoestima se viene abajo. La reprobación le abre los ojos y se da cuenta de que no es perfecto, que tiene fallos. Vivimos en una sociedad en la que se sobrevalora el éxito y se menosprecia el fracaso. Por eso cuesta tanto encajar lo que a otros no les gusta de nosotros.

Un primer motivo por el que no recibimos con agrado la criticas es por la necesidad de sentirnos acep­­ta­­dos por los demás. Buscamos que nos valoren, que es justo lo contario de ser criticados. El modo con el que las personas suelen formular reproches es la segunda razón por la que nos cuesta aceptarlos. La mayoría de las veces se hace en tono despectivo, con ira, rabia y por personas que no son capaces de controlar lo que dicen.

El tercer motivo por el que no queremos escuchar cosas negativas sobre nosotros mismos radica en que normalmente a ninguno nos gusta equivocarnos, porque hace que sintamos que no somos perfectos.

Existen distintas causas por las que las personas hacen reproches. En cada una de ellas encontrará la fórmula para responder con asertividad.

El 25 de junio de 2008 falleció uno de nuestros maestros, el filósofo, antropólogo, psicólogo y psicoterapeuta Luis Cencillo dejando un vacío irrecuperable, pese a su gran legado de sabiduría escrita. Os dejamos el programa de Espacio en Blanco en el que participó, allá por el año 2000, a propósito de su libro Los escándalos del milenio. Reflexiones desde aquel cruce entre milenio entrante y saliente acerca de sociedad, individuo, cultura, el ser humano y su rumbo. Análisis de una lucidez enorme, tantos años después. La humanidad está muy perdida aún, y con una crisis que apenas se empezaba a intuir. Sigue faltando consciencia y sistemas orientadores que la guíen. La tremenda vigilancia sobre los individuos a través de la tecnología, el miedo a pensar y comunicarse con libertad, la desorientación, o la sociedad de servidumbre hacia la que presionan "los poderes tras los poderes", forman parte de ese futuro/presente descabalado y nefasto que imaginaba Luis Cencillo. La solución sigue pasando por el cambio desde la consciencia individual: honestidad, humildad, honradez y no dejarse llevar por las trampas del éxito, el narcisismo o la posesividad que nos hunden en la masa, la credulidad y los valores de usar y tirar de las modas. Es necesario tratar de tomar responsabilidad individual, y hacer el Bien, en serio. Gracias Maestro. [audio="http://www.ivoox.com/los-escandalos-del-milenio-luis-cencillo-26-vi-2000_md_106285_1.mp3"] Ir a descargar...

Estamos en la recta final del curso y por estas fechas me consultan mucho como psicologo infantil sobre el apoyo escolar y las técnicas de estudio. Os acercamos a las variables que influyen en conseguir estudiar bien, ¡ánimo con los exámenes!: Lugar de estudio: ¿reúne las condiciones apropiadas? Ruido, iluminación, muebles, orden, elementos distractores, etc. Conocer el plan de estudios y los contenidos de las asignaturas. Conocer los métodos de evaluación. Saber en qué se relacionan las asignaturas. Material de estudio: Reunir todo el material necesario y organizarlo. Fijar tiempos de estudio y tiempos de descanso: Cada hora de estudio (u hora y media) realizar un descanso de 10-15 min. Llevar una buena alimentación: Horarios de comidas regulares; no abusar de las sustancias excitantes; no realizar comidas pesadas; ingerir una cantidad apropiada de proteínas y vitaminas. Realizar actividad física. Dormir bien. Atender a nuestro estado de ánimo: la depresion, ansiedad, baja autoestima, ansiedad ante los examenes, problemas en las relaciones sociales...

el psicólogo infantil según Forges

(via) Forges.com Muchas veces los problemas que sufren las familias surgen en parte de haber vivido durante muchos años bajo la influencia de una moda educativa y pedagógica (importada de los países sajones) que pone el énfasis en la gratificación del niño, su alegría y placer, y en "no traumatizar" a los niños ni castigándoles, ni contradiciéndoles o frustrándoles; al fin y al cabo, no poniéndoles límites. De ésta forma se debilita a los padres, ya que se les desautoriza frente al niño, en lo que es una tendencia natural de los padres (poner límites), y a los niños se les fomenta una futura incapacidad para tolerar la frustración y el fracaso, o el respeto al otro, actitudes que posteriormente le generarán grandes sufrimientos y numerosos problemas. Pero lo cierto es que los niños necesitan que les pongan límites porque están explorando el mundo y a los otros, y ellos de forma "natural" no perciben esos límites, sino que es el adulto, la cultura y la sociedad los que los delimitan. De hecho, es muy curioso que con frecuencia se da mayor importancia a inculcar el respecto a la autoridad (los profesores por ejemplo) que el respeto a los iguales (los compañeros). Por eso se juzga en las escuelas como más grave el faltar a un profesor, que faltar o agredir a un compañero. Cuando lo cierto es que lo primero brota de lo segundo.