Psicología en Madrid

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Author: Ainara Calahorra Romillo

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=8cveyXtUjvk&feature=youtube_gdata_player]Un momento para escuchar y aprender algo sobre música clásica, no desde la teoría, no desde un seminario…experimentándola y dejándola entrar hacia las emociones.Benjamin Zender con los “ojos brillantes” es un ejemplo de transmisión de una pasión, en su caso, la música.Y a ti, ¿qué te apasiona?, quizá aún no lo hayas encontrado o no lo hayas detectado, pero ese motor está ahí. A veces pararnos y permitirnos sentir nos da muchas pistas sobre lo que “nos pone los ojos brillantes”...

Me di cuenta que, antes de comenzar cualquier tipo de explicación sobre el procedimiento (solicitud, la documentación, los plazos…) tenía que empezar desde lo más básico, explicarle qué significaba la discapacidad, la dependencia

Nuestra asesora en temas de trabajo social, Soledad Mate, aclara términos que habitualmente no suelen ser explicados, pese a que estemos acostumbrados a escucharlos en el día a día.

Si soy discapacitado... ¿Soy también dependiente? Aclaración de conceptos para poder solicitar ayudas y prestaciones eficientemente.

"Una tarde en Servicios Sociales se presentó un caso habitual: una mujer de mediana edad acudía llena de papeles, solicitudes y con mil dudas reflejadas en su cara que luego se plasmaron en la conversación posterior.

María venía para solicitar ayudas sociales para su madre, ya mayor, que vive sola y comienza a tener necesidades de atención y de ayuda para las actividades de la vida diaria.

La frase que me hizo pensar en realizar un artículo como éste, fue la que me planteó María: “…. Bueno, ya sabes, mi madre, ya mayor, no puede bajar las escaleras, ni limpiar los altos… ella no quiere ayuda, pero yo creo que sería bueno que le ayudasen… ya casi no ve y le duelen las rodillas… y bueno….. No es que sea una excusa, pero vivo lejos, tengo mi trabajo, acabo de separarme y no tengo mucho tiempo… tengo que cuidar a mis hijos…. Por eso quería solicitar la ayuda de las personas mayores de la asistenta de la casa para las personas minusválidas que hay dentro de la ley de dependencia…”

Me di cuenta que, antes de comenzar cualquier tipo de explicación sobre el procedimiento (solicitud, la documentación, los plazos…) tenía que empezar desde lo más básico, explicarle qué significaba la discapacidad, la dependencia… Era esencial este punto para que María supiera qué estaba solicitando y porqué.

Nuestra compañera Ainara ha publicado un artículo sobre el deterioro cognitivo en personas mayores.Dentro del continuo, entre el envejecimiento normal y patológico existe el “deterioro cognitivo leve”, como declive  cognitivo intermedio.Conocer el momento de transición entre el envejecimiento normal y las primeras fases del desarrollo de una demencia es fundamental para la detección precoz. En este sentido uno de los objetivos de las investigaciones actuales es la relación entre el deterioro cognitivo leve (DCL) y la enfermedad de Alzheimer (EA) u otras demencias.El DCL anteriormente denominado “olvido benigno de la senescencia”, fue descrito por Kral (1958) como un cuadro de pérdida de memoria que no progresaba hacia ningún tipo de deterioro, comprobado a lo largo de un periodo de seguimiento de cuatro años. Posteriormente fue llamado “deterioro de la memoria asociado a la edad”, y finalmente en 1999 Peterson introdujo la nomenclatura de deterioro cognitivo leve. El DCL es un deterioro leve que incluye quejas de memoria, objetivación de los fallos de memoria, funcionamiento cognitivo general normal, actividades de la vida diaria intactas y ausencia de criterios de demencia (Petersen, 2001). No obstante, el DCL es una entidad heterogénea en la que la mayoría de los casos a corto plazo, no deriva a EA (el 44% de los pacientes diagnosticados revierte a la normalidad). Sin embargo, si se realiza un seguimiento a lo largo de dos años, un 30 % de los DCL presenta EA. Por lo tanto, si se hace un seguimiento a medio plazo el DCL puede ser indicio de...

Existen multitud de definiciones de envejecimiento, la mayoría de ellas lo definen como una etapa más del desarrollo humano, en la que existe una lenta y progresiva involución, en ausencia de enfermedad. Esta involución afecta a las funciones físicas (por ejemplo, se va reduciendo la eficacia motora) y también a las cognitivas (por ejemplo, disminuye la velocidad de procesamiento) pero ello sin implicar patología, ni riesgo en la funcionalidad de la persona. Moragas (1991), enumera las características comunes en las definiciones de envejecimiento, entre las que están que es fenómeno intrínseco, progresivo, universal, individual, declinante, asincrónico, programado genéticamente y sobre el cual inciden diferentes factores como la herencia, factores ambientales y sanitarios, entre otros.

Sin embargo, la vejez patológica sería aquella que se desarrolla en un organismo con enfermedad y la vejez normal la que evoluciona sin patologías inhabilitantes. Esta clasificación resulta demasiado amplia, por ello dentro de la vejez normal también están aquellas personas que aunque no padezcan una enfermedad inhabilitante, presenta riesgo de padecerla. Tal como señala Fernández-Ballesteros, (1998) una vejez con éxito es la que mantiene salud (o ausencia de enfermedad) y habilidad funcional (ausencia de discapacidad). Dentro de este continuo, entre el envejecimiento normal y patológico existe el “deterioro cognitivo leve”, como declive cognitivo intermedio.

(“ESTAR QUEMADO EN EL TRABAJO”)

 

Actualmente el Burnout es una de las causas más importantes de incapacidad laboral.

El Burnout es un síndrome clínico  que fue descrito en 1974 por el psiquiatra Freudemberg, quien desarrollaba su actividad profesional en una clínica para toxicómanos en Nueva York. Freudemberg observó que al año de trabajar, la mayoría de los voluntarios sufría una progresiva pérdida de energía, hasta llegar al agotamiento, síntomas de ansiedad y de depresión, así como desmotivación en su trabajo y agresividad con los pacientes.

 En las mismas fechas, la psicóloga social Cristina Maslach, estudiando las respuestas emocionales de las personas cuya actividad profesional suponía brindar ayuda a otros, se percató de que muchos de estos profesionales se encontraban afectados por la “sobrecarga emocional” o Síndrome de Burnout (Síndrome de “estar quemado”). Esta autora lo describió como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal” que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas.