Psicólogo

Dice un famoso refrán del desierto: "En medio de una tormenta de arena, agarra tu camello". Nos gustaría compartir con vosotros una interesante reflexión de Fabián C. Barrio en su canal de youtube. Cuando todo esto pase, a medida que las condiciones sanitarias y el colapso de los hospitales vaya reduciéndose, todo será diferente. No seremos los mismos. Y muy probablemente, aunque lamentablemente habremos perdido a muchas personas en el camino, y económicamente tengamos que atravesar otra tormenta, saldremos de ésta con una visión más auténtica y madura de la vida. Y nos replantearemos muchas cosas. Que aguantéis bien. Permaneced en casa, y si no queda más remedio que salir, protegeros todo lo posible. Mascarilla incluída. ...

Hay un ejercicio que me encanta hacer en la consulta. Puede parecer de primeras muy sencillo pero da mucho juego y a la mayor parte de la gente les resulta sorprendente. El ejercicio trata sobre nuestros derechos personales, aquellos que todos tenemos y que siempre deberíamos velar para que se respetaran. Aunque los derechos personales puedan parecer muy obvios, con frecuencia me encuentro en mi consulta de psicología que muchas personas no son tan siquiera conscientes de ellos y descubren que durante años no han ejercido algunos de estos derechos. Los derechos personales son un concepto básico, delimitan el respeto mínimo que debe darse entre dos personas y también el respeto que nos debemos a nosotros/as mismos/as. Además, pueden estar en el origen de problemas de depresión, de ansiedad, autoestima, de acoso laboral, de relación de pareja, etc., por eso es importante trabajarlos bien en psicoterapia.

Hoy nos gustaría estimular la reflexión en torno a la extravagancia, aprovechando el genial artículo de Antonio Lucas en el pasado número 6 de "El Estado Mental", esa inclasificable y multiplataforma revista-magazine. Reproducimos sólo un extracto, lo suficiente para romper algunos moldes y pensar un poco más libremente. La acertada cita de Escohotado es también parte del artículo. El derecho a la extravagancia (hoy relativamente en extinción o falsificación) no se lleva muy bien con el concepto de tolerancia, que es el modo en el que se ha terminado concretando en nuestra sociedad la forma de convivir con lo diferente (y siempre que no supere unos niveles concretos). Tolerancia resuena a "no me gusta, pero no me voy a oponer activamente"....

Como ya vimos, construir una relación afectiva con una persona altamente sensible no es tarea fácil, porque para el individuo PAS la vida no es fácil, y el entorno es una permanente fuente de agresión, pero también vimos que hay formas de gestionarlo y de convivir con ello. Convivir con una PAS pasa por diferentes etapas: niñez, adolescencia y madurez, y en cada una de ella encontramos rasgos muy marcados y distintos. El niño PAS suele ser un niño imaginativo y creativo, capaz de construir un sólido muro de fantasía a su alrededor que le protege de una realizad hiriente que le produce miedo, angustia, estrés y tensión. Pero en la adolescencia la imaginación deja paso  al profundo y rotundo sentimiento de incomprensión elevado al cubo, y que va mucho mas allá del sentimiento de incomprensión de todo adolescente. En la madurez, como ya vimos, las relaciones de pareja no son fáciles. La inseguridad y los celos se convierten en una emoción permanente, no hay límites, y si los hay se transgreden constantemente. La frustración y la desilusión se instalan en la relación y en muchas ocasiones, ese cuadro de insatisfacción se intensifica de tal modo que se transforma en otro puramente físico con dolores agudos, taquicardias...