Estrés

Ya ninguna madre tendrá excusa para pedirle a su hijo que baje el volumen de su música heavy porque resulta que un estudio científico ha descubierto que estilos musicales como el heavy, el hardcore o el punk  tienen un efecto calmante para la ira. La Universidad de Queensland ha publicado un artículo  en cuyas conclusiones se echan abajo las teorías que afirman que la música llamada “extrema” induce a conductas violentas y agresivas. Y más allá de eso, concluye que el efecto de este tipo de música puede asimilarse al de un abrazo, ya que la persona que la escucha puede ver cómo se reducen sus niveles de estrés y hostilidad. Básicamente el estudio viene a decir que “unos señores psicólogos con bata blanca” han descubierto lo que muchos fans de este tipo de música sabían desde hace mucho tiempo: escuchar canciones de estos estilos musicales permite desfogar -de manera simbólica- la ira que a veces podemos sentir y ayuda a regular las emociones. En el estudio han participado 39 seguidores de dichos estilos musicales, de entre 18 y 34 años. A los participantes se les han inducido estados de ira hablando de temas que les provocasen malestar, como el trabajo o el dinero. Después se les ha pedido que escuchen 10 minutos de música heavy, hardcore, punk o screamo; para finalmente pedirles que permanecieran 10 minutos en silencio. El análisis de los resultados permite comprobar que los niveles de hostilidad y estrés de los participantes descienden tras escuchar la música. Si bien...

Actualmente el estrés es un compañero de fatigas de muchas personas que tienen que “sobrevivir” en un trabajo en el que día a día les explotan, en una vida en la que parece que nunca llegan a cumplir con las expectativas que se autoimponen, en un mundo en el que reina la incertidumbre de cómo irá el mañana...

Cuando trabajo desde el coaching me encuentro mucha gente que que se bloquea debido a su perfeccionismo. La diferencia entre aspirar a hacer las cosas bien y el perfeccionismo es que en el primer caso intentamos alcanzar nuestras metas siendo eficientes y eficaces, lo que nos puede ayudar a la hora de rendir en una tarea. Mientras que en el segundo caso aspiramos a hacer la tarea perfecta, es decir, que nos ponemos muy altas exigencias que difícilmente podemos cumplir....

El otro día hablando con una de las personas que atiendo en mi consulta de psicología en Madrid me dí cuenta de que el concepto de asertividad puede ser complicado de entender. Por eso hoy quiero hablar sobre qué es y qué no es la asertividad. Empecemos hablando sobre los tres grandes estilos de comunicación; pasivo, agresivo y asertivo: ESTILO COMUNICATIVO PASIVO: Es aquel en el que la persona no expresa su opinión, sus pensamientos, sus sentimientos o sus necesidades, por lo que tiende a adaptarse a lo que propone y quiere el otro. Un ejemplo de ello sería un par de amigos que quedan para ir al cine, uno de ellos propone una película que no le apetece al otro, pero el otro amigo no es capaz de decirle que no quiere verla por lo que finalmente compran entradas para dicha película....

Aunque parezca una contradicción que en una misma frase puedan coexistir dos palabras como "miedo" y "felicidad", lo cierto es que me encuentro en mi consulta de psicología con cierta frecuencia a personas que sin saberlo tienen miedo a ser felices. Normalmente son personas que viven angustiadas por posibles situaciones de futuro que pueden ir mal y que cuando en un momento de su vida parece irles bien, viven con el temor -y casi con la certeza- de que en breve algo malo les pueda suceder. Es decir, que o bien viven proyectadas en un futuro catastrófico o bien viven en una calma tensa a la espera de que "venga algo malo". Cuando me comentan el tipo de pensamientos que tienen y la ansiedad, el estrés y la depresión que les invade, siempre les pregunto si creen que se merecen ser felices. En este punto reflexionan y la mayor parte de los casos tienen que reconocerse que realmente consideran que no valen lo suficiente como para merecer ser felices. Ahí es donde se ponen al descubierto la baja autoestima, la inseguridad y la culpabilidad que les acompaña. [embed]https://www.flickr.com/photos/eliasroviello/12821689655[/embed] Porque si no nos apreciamos a nosotros mismos difícilmente podemos creernos merecedores de tener una vida feliz, difícilmente nos enfocaremos hacia esa vida y difícilmente nos rodearemos de personas que nos hagan felices. Por lo contrario, lo más probable es que no podamos disfrutar de los momentos buenos que nos brinde la vida porque estaremos demasiado ocupados preocupándonos por un futuro negativo que quizás nunca llegue. Pensando...

En los últimos años he podido comprobar cómo aumentaba el número de personas que solicitaban terapia por estrés laboral y también por síntomas de depresión y ansiedad (asociados en muchos casos al síndrome de burnout). En España siempre ha habido un déficit de organizaciones que cuiden de sus empleados y que se esmeren por tener en consideración la compatibilización de la vida familiar y laboral. En los últimos años, con la crisis económica, se ha acentuado aún más este déficit y se ha aumentado la presión sobre los trabajadores (incluídos los autónomos). Cada vez son más las personas que no se atreven a coger una baja por miedo a que esto perjudique su imagen en la empresa y que sufren de problemas psicológicos derivados de la incetidumbre que genera el actual mercado laboral....